Skip to content

Desire

Desire is not a synonym for sex and it is not a synonym for wanting. It is the body's motivated lean toward intimacy, beauty, or more contact — the architecture of being-pulled. Vela holds the erotic register at the center but does not collapse the social, the cognitive, and the devotional registers into it: the corpus reads desire across all four, and the texture is in the difference.

Working definition · Motivated pull toward intimacy, beauty, or more contact—not mere preference.

6874 passages · 2 Vela essays

Vela’s read on this emotion

Desire is one of the emotions Vela reads most carefully, because the English word covers too much ground to leave undifferentiated. Four registers run inside it.

The erotic register is the most familiar. Vela reads it through Carmen Maria Machado, Garth Greenwell, Sappho's surviving fragments, and Audre Lorde's essay *Uses of the Erotic* — writers who treat erotic desire as serious subject matter rather than ornament. The social register — the desire to belong, to be seen correctly, to matter to a community — runs through memoir and through the literature of exile. The cognitive register — desire for the right word, for understanding, for mastery — surfaces in Plato's *Symposium* and in Augustine of Hippo's *Confessions*, where desire is examined as a form of motion of the soul. The devotional register — desire for God, or for the absolute — runs through the *Song of Songs*, Teresa of Ávila, John of the Cross, and the broader mystical tradition.

Desire is not the same as yearning, longing, or love. Yearning is desire facing what it may not reach. Longing is yearning settled into chronicity. Love is the sustained orientation that survives desire's exhaustion. The four words are kin; Vela reads them separately because the writers who have been most honest about each have kept them separate.

*On Desire* — the slower companion essay in the magazine — walks the four registers and makes the case for not collapsing them.

Study and magazine

Long-form guide in the magazine

*On Desire* — the four-register reading. Desire as architecture, not virtue: how the word holds erotic, social, cognitive, and devotional registers at once, and what the writers keep saying when the four are not collapsed.

Read the guide

Passages

Every passage tagged with this emotion in the Vela corpus. Search the body text, narrow by source or register, click through to a book’s profile to see how the passage sits with the rest of the work.

Page 278 of 344 · 20 per page

6874 tagged passages

  • From St. Augustine's Confessions (2004)

    Scope: At the beginning of Book III, Augustine comes to Carthage “where the din of scandalous love-affairs raged cauldron-like around me.” But balanced against the story of his own lustful impulses is the beginning of his search for truth. At the age of 18, the young and lust-filled Augustine reads a work of Cicero as part of his training in rhetoric. Cicero urged his readers to seek those things that last forever. Of course, Cicero was not talking about fame or fortune or sex. Augustine thus begins his education, the process of turning toward the highest things. Because his mother was a Christian, he first turned to the Bible but is disappointed by the quality of the language. Because he wants things that last forever and he wants them soon and effortlessly, he becomes associated with a religious-philosophical group called the Manichees, adherents of a basically dualist way of looking at reality. Outline I. Augustine moves to Carthage to continue his studies. Carthage is the most important city in Latin-speaking North Africa and one of the great cities of the Roman Empire. II. In the course of his rhetorical studies, he read Cicero’s Hortensius. A. Although Augustine read the book for its style (form), he was drawn to its content (substance). 1. The book, which is now lost, encouraged the reader to seek eternal wisdom. 2. Augustine was won over by Cicero’s call to seek wisdom. 3. Because of his mother’s Christianity, he first sought that wisdom in the Bible. B. He was disappointed in his reading, because he found the writing itself to be inferior to the prose of Cicero and did not pursue it. ©2004 The Teaching Company. 27

  • From Birthday Girl (2018)

    Mis cejas se alzan, teniendo una idea. Lentamente, desabotono la camisa de franela que llevo y veo sus ojos ensancharse cuando ve que no llevo nada debajo. La abro ligeramente, invitando a sus ojos a posarse en mis pechos desnudos. —¿Y qué te gusta? —lo provoco como esa noche en la cocina cuando le puse una tirita en el dedo. Su mirada está posada en mi pecho y dejo que la camisa caiga por mis brazos, mis pezones están duros por el frío de la lluvia en el aire. Dejo caer mi voz a un susurro. —Creo que necesito más práctica. Sus ojos se oscurecen y se llenan de deseo mientras me mira. Impulsándose en el escalón, entra en la camioneta y fuera de la lluvia, bajando su cuerpo sobre el mío. Caigo hacia atrás en el asiento, abriendo mis piernas para él mientras trabajo en desabrochar su cinturón. Nuestros labios se ciernen sobre los del otro. —Lo que sea que la cumpleañera quiera —susurra. Nueve años después Un trueno perfora el silencio y despierto con un parpadeo mientras los rayos destellan en la habitación. Suspiro, frotándome los ojos con mi pulgar e índice. Más lluvia, maldita sea. Nop. No es mi trabajo preocuparme por ello durante las siguientes dos semanas, así que no voy a hacerlo. Dutch puede encargarse, tengo que creer eso. Jordan y yo nos vamos en la mañana y él está a cargo mientras no estoy. Le prometí que ella y los chicos tendrían mi completa atención mientras estamos lejos, siempre y cuando deje su ordenador portátil en casa y tampoco intente trabajar en nada. El problema con ella es que su trabajo también es su afición, así que en parte me siento mal pidiéndole que se aleje de algo que ama. Pero tiene razón. Los niños necesitan vernos sin nuestros ojos enterrados en alguna pantalla. Vuelvo mi cabeza, bajando la mirada a ella junto a mí. Está acurrucada de costado, su nariz y labios enterrados en mi brazo con una mano sobre mi pecho y hombro. Su cabello largo hasta los hombros está extendido por la almohada y bajo la mano y levanto la sábana sobre sus piernas desnudas y bragas blancas. Lleva la camiseta amarilla que compró en nuestra luna de miel en México, y todavía no puedo decir que está embarazada de cuatro meses con nuestro segundo hijo. Nuestro primero, Jake, está dormido en su habitación por el pasillo. Jake Ryan Lawson. Le puso el nombre de algún tipo de una película adolescente de los ochenta, pero eso no se le digo a la gente. Ella puede decirles, pero yo ciertamente no voy a hacerlo. Pongo mi mano en su muslo y miro fijamente al techo. Tengo cuarenta y ocho años. ¿Qué asuntos tengo con un hijo de seis años y otro niño en camino? Pero maldición, soy feliz.

  • From Birthday Girl (2018)

    Pero antes de levantar la rodilla otra vez, desliza sus dedos debajo del dobladillo de su bikini y lo desliza justo bajo su trasero. Y lo deja allí. Plantando sus manos en el escritorio, se inclina sobre él, levanta su rodilla, y arquea su espalda hacia mí, sacando su culo mientras comienza a montar de nuevo la esquina del escritorio. Su trasero, su cabello cayendo por su espalda, su forma de moverse y burlarse... Me estiro y ajusto mi polla, ahora dolorosamente rígida y lista. Por tener esta visión de ella, me estoy muriendo. —Mmmm, eso es lo que me gusta. —Jadea, mirando mis ojos por encima de su hombro—. Mírame. Mírame follar para ti. Haré lo que tú digas. Es todo para ti. Va más duro, más fuerte y más rápido, y no estoy seguro de si quiero su coño en mi boca o alrededor de mi polla primero. La tomaré por detrás esta noche. Tengo que tenerla así. —Jordan... —El teléfono cruje en mi mano. —¿Te gusta? —se burla—. ¿Te gusta cuando juego conmigo para ti? —Nena. —Me levanto del sofá. La necesito. —Mmm, me gusta que me mires —gime—. ¿Estoy siendo buena ahora? No le quito los ojos de encima mientras subo las escaleras. —Ojalá hubiera diez más de ti, mirándome —dice—, queriendo verme. Si hubiera más de mí, tendría un gran problema esta noche. —Pike, estoy tan mojada. Podrías deslizarte directamente dentro de mí. Mi polla salta y pulsa, llego a su puerta y giro la perilla. —¿Te gusta? —Bombea más rápido—. Estoy tan caliente y húmeda para ti. La puerta está cerrada, y sacudo la perilla, muriendo por entrar. —¿Jordan? —llamo, mi paciencia inexistente—. Abre la puerta. —Oh, Pike. Oh, Dios. Miro la pantalla otra vez, viendo su cabello malditamente cerca de tocar su culo mientras echa la cabeza hacia atrás y folla el escritorio. Dios, su culo... —Más, más, más, más... —gime—. Estoy llegando. Oh, Dios. ¡Sí! —Jordan, mierda... —Le doy un tirón a la puerta, listo para derribarla—. Abre la puerta. No te corras sin mí. —¡Fóllame! —grita, jadeando y gimiendo—. ¡Sí! Sí… sí… sí… Su voz se vuelve más baja y más tranquila mientras lo monta, corriéndose al otro lado de la puerta y terminando sin mí. —¿Jordan? Maldita sea, no la quiero satisfecha todavía. Pero la puerta no se abre, y cuando miro el teléfono, sus movimientos se han ralentizado, solo el más mínimo ruido y pequeños sonidos cuando termina. Voy a inclinarla sobre ese puto escritorio ahora mismo. —Jordan, Jesús, abre la puerta —gruño. Se endereza, apoya el pie en el suelo y se pone los pantis del bikini otra vez. Caminando hacia la cama, se inclina y se encuentra con mis ojos, con una mirada soñadora en su rostro. —Me encanta verte disfrutar de eso —dice, con la dulce expresión de satisfacción en su rostro—. Me encanta ver que puedo mantener tu atención. Y no solo puedo hacerlo, Pike, sino que creo que me gustó.

  • From Birthday Girl (2018)

    —¿Qué demonios? —Lo tomo de su mano y abanico los billetes, viendo muchos de uno, pero una impresionante cantidad de decenas y veinte también. —Ese es el aspecto que tiene hacer tu alquiler en una noche, cariño. —Me lo quita de la mano—. Tuvimos una despedida de soltero. 3 Un “screwdriver” es una popular bebida hecha con jugo de naranja y vodka. Muchos tipos borrachos tirando dinero. La veo volver a deslizar el dinero dentro de su bolsillo trasero y frunzo el ceño ante el brillo de sus ojos. Tiene sentido que haga muchísimo más que yo. Yo trabajo en un bar. Ella trabaja en un club. Ella entretiene. Yo sirvo bebidas. Sin embargo, debe ser agradable irse a casa esta noche, sabiendo que puedes pagar tus cuentas mañana. Que puedes ir a la tienda de comestibles y poner lo que quieras en tu carrito. Alzo la vista a sus ojos, y puedo decir que está pensando exactamente lo mismo. También podría ser más fácil para mí si acepto la oferta de trabajo de su jefe. No haré tanto como mi hermana siendo camarera allí, pero ganaría más que aquí. Pero, aunque The Hook puede ofrecer dinero rápido, nada sobre ese lugar es fácil. Los hombres miran a Cam como una comida gratis, y soporta mucha mierda. Aun así, sin embargo… estoy cansada de preocuparme por el dinero cada maldito día. Vuelvo a trabajar, pero puedo sentir sus ojos en mí. Piensa que soy un hámster en una rueda. —Cállate —murmuro. Resopla. —No dije nada. Ni una sola cosa. —Gracias —digo, saliendo del Mustang de Cam poco más de una hora después. Doblo el asiento delantero y agarro mi bolso de la parte de atrás, miro rápidamente por encima del hombro para ver si el auto de Cole está en el camino de entrada. No está. Solo la camioneta de Pike. Sacudo la cabeza. —No trabajas mañana, ¿verdad? —pregunta Cam. Me vuelvo. —No, pero lo hago el sábado a la noche. Te enviaré un mensaje de texto con mi agenda más tarde. —Bueno. Cierro la puerta y busco la llave de la casa en mi bolsillo. —Te amo. Adiós —grito. —¡Oh, compré algo para ti, por cierto! —chilla Cam a través de la ventana abierta del lado del pasajero—. Mira en tu mochila cuando entres en tu habitación. Pruébalo. Mira cómo se siente. Me detengo, doy media vuelta y clavo los ojos en ella. —No otro vibrador… —gimoteo. Echa la cabeza hacia atrás y se ríe del presente que me regaló por mi cumpleaños número dieciocho el año pasado. No habría sido tan malo si no me hubiera dejado abrirlo en una fiesta llena de gente. —No eso —asegura—. Pero definitivamente es algo que tú y Cole pueden disfrutar juntos. —Y luego mueve su barbilla hacia la oscura casa detrás de mí—. O, mmm… tal vez al hombre de la casa también le guste. Me refiero al otro hombre de la casa.

  • From Birthday Girl (2018)

    Mi corazón da un brinco. Me alegra no haber sido la única que lo disfrutó. Me alegra que le gustara pasar tiempo conmigo, porque... Porque me estoy acostumbrando a él. Me encuentro mirando el reloj y emocionándome más todos los días a medida que se acercan las cinco de la tarde. Lo espero con ansias y desearía no hacerlo. Con el tiempo me iré. No quiero encariñarme. La ducha pasa por mi mente y recuerdo su esponja y me arden las mejillas. Me siento bien con él y estoy agradecida que se sienta bien conmigo. Solo que no puedo sentirme tan bien. Vamos alrededor de la parte de atrás de la casa, hacia la puerta trasera y me agacho para abrir la llave del agua. El agua sale por la manguera y la levanto del suelo. Enderezándome, paso mi mano por debajo del chorro de la manguera, agradecida porque el agua todavía siga caliente debido al sol del día. Se la paso y la toma. —Gracias por venir hoy —dice en voz baja—. Necesitábamos la ayuda. Asiento, quitándome mis zapatillas deportivas y mi gorra. —También es mi pueblo. Enjuaga su rostro, brazos y botas de construcción y noto el agua derramándose en su ropa y todavía goteando lodo. Solo lo estamos empeorando. —Hay algunas toallas en la secadora —digo distraídamente. Puede ir adentro y ponerse una toalla mientras me quedo afuera y me enjuago. Se quita su camiseta y la tomo, torciéndola en mis puños para exprimirle el agua, mientras pasa la manguera por encima de su hombro y la baja por su espalda. —¿Ya se ha quitado todo el lodo? —pregunta. Se da la vuelta, todavía sosteniendo la manguera y mostrándome su espalda y repentinamente, puedo sentir el calor de su cuerpo junto al mío. Mi sangre empieza a calentarse debajo de mi piel y tengo miedo de mirarlo. —Sí —digo, apenas audiblemente. Me quito una de mis bandas para el cabello y empiezo a deshacer una trenza, mi piel está ardiendo. Me está mirando. Cierro mis ojos por un momento, absorbiéndolo. Quiero que me mire. Aunque lo escucho soltar una risita, abro mis ojos para verlo estirarse y tomar mi otra trenza en su mano. Levanta la manguera y enjuaga el extremo. Oh, el lodo... —Sí, gracias por eso, por cierto. —Obligo un tono sarcástico. —Tú lo pediste. Sí. Lo hice. Está feliz de burlarse. Siento cosquillas en mi cuero cabelludo por su toque y aunque ya no estoy relajada, estoy sonriendo de nuevo. Solo está tocando los extremos de algunos mechones de mi cabello y estoy mareada. Me trago el nudo en mi garganta y giro lentamente, susurrando: —¿Podrías revisar mi espalda? Espero un momento, mi pulso acelerándose en mis oídos y el sonido del agua derramándose de la manguera hacia el suelo. Pero entonces lo siento. Los suaves y ligeros roces de sus dedos a lo largo de mi camiseta y el agua fría filtrándose a través de la tela mientras limpia el lodo.

  • From Birthday Girl (2018)

    Retrocedo rodeándolo hasta volver a estar frente a él, observando mis dedos mientras acarician su musculoso brazo. —Algún día —susurro en respuesta. Realmente quiero saber. Quiero saber todo de él. Pero quizás, me imagino, seguiremos teniendo una razón para encontrarnos el uno al otro si guardamos algunas cosas para más tarde. Y en este momento, estoy desesperada por ver qué más puede hacer su boca, aparte de hablar. Tócame. Por favor. Bésame. Dejo caer la manguera a mi costado y arrastro los dedos de mi mano izquierda por sus abdominales. Se tensan cuando mis uñas se deslizan a lo largo de los músculos y estoy tan asustada de mirarlo. Mi corazón late tan fuerte que duele. Esto está mal. Sé que está mal. Pero Dios, se siente tan bien. Puedo sentir sus ojos sobre mí y cada fibra de mi sostén está irritando mi piel y solo quiero estar desnuda ahora mismo. Quiero que me vea. Cierro mis ojos. Oh, Dios. —Jordan... —Sujeta mi mano y puedo escucharlo respirando fuertemente. Asiento, abriendo mis ojos, pero todavía incapaz de encontrar los suyos. —Lo sé —exhalo—. Lo lamento. Estoy sedienta, mis ojos arden por las lágrimas contenidas y no sé por qué, y hay una necesidad entre mis muslos que es casi dolorosa. Lentamente, levanta mi mentón. Finalmente levanto mi mirada, pero tampoco me está mirando. Sus ojos están bajos y su ceño está contraído con dolor. —Solo estás decaída —dice en voz baja—. Extrañas a Cole y sucede que estoy aquí. Está bien. Me quedo allí inmóvil, mis dedos todavía en su estómago y su mano aún en mi barbilla. Su pecho se mueve arriba y abajo y por un momento, pienso que voy a darme la vuelta y correr. Está inventando excusas para mí. Una fácil detrás de la cual esconderse. Tendría sentido que me sintiera perdida y necesitara a alguien más para refugiarme. Pero, cuál es su excusa. Sé que me mira. Sé que lo hace cuando piensa que no lo veo, pero lo hago. Mis ojos arden, llenándose con lágrimas. —Eso no era por lo que me estaba disculpando —le digo. Levanto mis ojos, encontrándome con los suyos y aunque estoy asustada, tengo que saltar. No puedo contenerme. —Lo lamento, porque —susurro de forma temblorosa—, esta es no es la primera vez que quise que me tocaras. Y su mirada se congela en mí. Sostiene mi mirada, sin moverse a excepción del subir y bajar de su pecho y no tengo idea de qué estará pasando por su cabeza en este momento, pero no creo lamentarlo. No más excusas sobre que esto es sobre mí porque estoy desconsolada por causa de Cole. La atracción ya estaba allí. Lentamente deja que sus dedos caigan de mi barbilla, cierra sus manos en puños y aprieta su mandíbula, luciendo repentinamente enojado.

  • From Birthday Girl (2018)

    Recuerdo que está conectado a mi cargador al lado de mi cama, y vuelvo a subir las escaleras y cruzo el pasillo, entro en mi habitación y lo desconecto. Al menos la mayoría de la fiesta se ha despejado, por lo que parece. No debería ser demasiado difícil deshacerse de los restantes ocho o algo así. Pero el patio trasero es un desastre, y he sido más que amable con esto. Es mejor que no pida otra maldita fiesta durante mucho tiempo. Bajando las escaleras, llamo a Cole con mi teléfono mientras me detengo dentro de la cocina. Sosteniéndolo en mi oído, escucho cuando suena su línea. Pero pronto escucho un tintineo que viene de algún lugar en la sala de estar y miro detrás de mí para ver una luz que viene del brazo del sofá. Es el teléfono de Cole que se enciende con mi llamada. Maldita sea. Mientras cuelgo, muevo mi pulgar y hago clic en el nombre de Jordan, llamándola. Pero cuando estoy a punto de presionar Llamar, miro hacia arriba y de repente me detengo. Esta allí. De pie en el extremo poco profundo de la piscina, hundida hasta los muslos, con los brazos unidos en la parte delantera de su cuerpo, tratando de mantener la parte superior puesta mientras Cole tira de los lazos en la parte posterior de su cuello. Se para frente a ella, mirando hacia abajo, mientras ella sacude la cabeza, tratando de resistir, pero sonriendo de todos modos. Puedo ver su vergüenza desde aquí. Una oleada de sentimientos me golpea, y muchos pensamientos nadan en mi cabeza mientras trato de mirar hacia otro lado, pero no puedo. No la mires, me digo. Y mi puño se cierra alrededor de mi teléfono, deseando que Cole también la deje en paz. A ella obviamente no le gusta. Y a mí no me gusta. Pero no puedo evitar que mis ojos se vuelvan a levantar hacia ella, viendo el bikini rosado que lleva puesto y las delgadas correas que se deslizan lentamente sobre su piel. Dios, es hermosa. Siento un nudo doloroso dentro de mí, observando su largo cabello cayendo contra su cuerpo desnudo, y sus brazos, lo único que sostiene los trozos de tela que la cubren. Deslizo mi mano por mi rostro, tratando de borrar la vergüenza, porque si fuera Cole, la trataría igual, pero mucho más en privado. No quisiera que nadie más viera lo que solo yo puedo ver. Soltando un suspiro, bajo mi mirada. Esta noche debe terminar. Tal vez debería cortar la electricidad, para que todos se vayan. Pero antes de tener la oportunidad de moverme, veo que Jordan está fuera de la piscina y se mueve hacia la ventana. Sostiene la parte superior de su bikini con una mano y se vuelve a poner mi vieja camiseta con la otra, estirándose y atando las tiras de su bikini una vez que se pone la camiseta.

  • From Birthday Girl (2018)

    —¿Qué problema tienes con esto? —cuestiona, caminando de regreso a la mesa—. Soy un hombre adulto que ha estado teniendo relaciones sexuales desde antes que nacieras. Estoy acostumbrado a tenerlo siempre que quiero, y no respondo ante ti, ¿me oyes? —Sus palabras muerden, y me siento pequeña—. Seguiré haciendo lo que quiera, independientemente de las opiniones de una niña que vive bajo mi techo. La palabra "niña" me golpea como un martillo, y mi corazón se hunde. Aprieto los dientes, convirtiendo el dolor en enojo. —Lo entiendo. —Lo miro—. Me iré a mi habitación entonces. Me levanto, y sus ojos se posan inmediatamente en mi estómago desnudo. La camiseta cae muy por encima de mi ombligo, y disfruto de la forma en que su cuerpo se congela y tiene que apartar los ojos. Doy vuelta alrededor de la mesa, hacia la sala de estar, pero recuerdo la vela encendida. Dando la vuelta, me inclino sobre la mesa ovalada, arqueo mi espalda y siento cómo mis pantalones cortos descienden para dejar al descubierto la correa roja dela misma tanga que usé cuando salimos al patio hace una semana. —Me olvidé de la vela —le digo, alzando mis ojos ardientes hacia él—. Pero puedo dejarla encendida si quieres. Sé que el rojo es tu favorito. ¿La vela roja o la tanga roja? No se necesita más de una suposición para saber en cuál está su atención. Traga y sus tímidos ojos miran la seda roja que se asoma sobre los pantalones cortos. Esbozo una sonrisa, y sus ojos se clavan en los míos, estrechándose. —Me estás haciendo enojar a cada segundo. —Su ronco gruñido suena peligroso—. Arruinaste mi noche, y todavía tengo mucha energía para desahogarme, así que ten cuidado. Cierro los ojos, formulando mi deseo, y apago la vela antes de volver a enderezarme. —Esta “niña” es la razón por la que tienes tanta energía para desahogarte, ¿no? —me burlo—. Eres un mentiroso. Cuadra sus hombros, respirando con dificultad. —Ve a tu habitación, Jordan. —Afortunadamente —retrocedo, burlándome de él—, tengo un vibrador con pelotas más grandes que tú. Corre hacia mí y me levanta, lanzándome sobre su hombro, y gruño cuando me quedo sin aire y su hombro se clava en mi estómago. ¿Qué demonios? Sube las escaleras, y siento que voy a caer entre más subimos. —¡Pike, detente! —grito. —¡Entonces deja de presionarme! —grita, y una palmada aterriza en mi culo. Grito, la quemadura se extiende por mi mejilla izquierda. Hijo de…. Extiendo la mano y trato de cubrir mi trasero en caso que me azote de nuevo. Suena como si abriera de un puntapié la puerta de mi habitación, y lo siguiente que sé, es que estoy volando sobre su hombro y chocando contra mi cama. Clavo los codos en el colchón y muevo mi cabeza hacia adelante, haciendo que mi cabello caiga sobre mi rostro. —¡Ahora vete a la cama! —gruñe. Me quito el cabello de los ojos y lo veo salir. —¿Me arropas?

  • From Birthday Girl (2018)

    Se levanta de la mesa, su corte de cabello se desordena mientras bosteza. Nos dirigimos hacia la puerta y paso frente a la barra, arrojando algunos billetes en la parte superior frente a Jordan. Me da una mirada conocedora. —¿No hablamos sobre esto? —Solo soy un cliente. La mirada en sus ojos dice que no cree en mi razón para darle propina, pero el humor en su mirada dice que lo dejará ir. Esta vez. Salimos y cruzamos la calle en dirección a la Tahoe de Dutch y subimos. —Realmente no querías esperar hasta las dos, ¿verdad? —pregunta mientras nos abrochamos el cinturón de seguridad. De hecho... —No —le digo, decidiendo que no tengo la energía para hablar de eso—. Gracias por el aventón. Se aparta de la acera y me reclino un poco, moviendo el asiento hacia atrás para obtener más espacio para las piernas. Su esposa usualmente está en este asiento. Echo mi cabeza hacia atrás y la cubro con mi mano, cerrando los ojos. Siento que el auto da una vuelta en U y acelera por la calle, dirigiéndose a casa. Permanece en silencio durante unos minutos mientras encuentra una estación de radio y el resplandor de las luces de la calle brilla a través de mis párpados cerrados. Es un camino corto de regreso a casa, pero aun así, me hubiera gustado haber sido quien la trajera. ¿Quién sabe si ese imbécil de su ex intenta volver en la próxima hora? ¿Caminará hasta el auto con alguien? Aunque no solo estoy preocupado por su seguridad. Tengo este impulso de asegurarme que esté bien y que sea cuidada y aunque he intentado transformarlo en un tipo de responsabilidad “paternal”, no lo es. Nunca lo será. Me gusta lo que siento cuando la veo y hablo con ella y pienso en ella. Incluso cuando peleamos. Y debo admitirlo, me siento atraído por ella. Lo odio, pero ya no puedo seguirlo ignorando y pretendiendo que no está allí. Necesito lidiar con eso. Sin embargo, no tiene que ser un gran problema. Pasamos por la vida encontrándonos con personas que nos atraen todo el tiempo. Sucede y no puedes evitarlo. No significa que intentaría algo. Simplemente me siento culpable porque sucediera con ella. Y el hecho que esté en mi casa lo hace más difícil. Cole realmente tuvo mala suerte en cuanto a sus padres. ¡Qué jodido personaje soy! No puedo evitarlo, pero puedo asegurarme de no actuar en consecuencia. Sin embargo, ella no lo hace fácil, metiéndose conmigo tan fácilmente como lo hace. Sabe cómo presionar mis botones. Casi como si estuviera hecha para eso. —Parece una buena chica. —Dutch rompe el silencio. Abro los ojos, mis párpados están pesados por el largo día. —Sí. —Suspiro—. Es tranquila. Limpia. Apenas sé que está en la casa. —Eso es genial. —Puedo verlo mirándome de vez en cuando—. ¿Se llevan bien? —Sí, ¿por qué? Lo siento encogerse de hombros. —Parece nerviosa cerca de ti.

  • From Birthday Girl (2018)

    La luz en la pantalla desaparece cuando finaliza la llamada, y todo el pasillo se apaga de repente. Me quedo allí, tratando de descubrir si realmente está haciendo lo que creo que está haciendo, cuando la luz debajo de la puerta también desaparece, y me doy cuenta que ha apagado las luces. ¿Se va a la cama? Tiro de la puerta. —Jordan —gruño—. ¿Qué diablos? Escucho un cajón abrirse y cerrarse de golpe y luego la cama cruje bajo su peso. Después de unos momentos, no hay sonidos, y mis peores temores se han hecho realidad. Tengo una erección furiosa. ¿Qué haría ella si rompiera la puerta ahora mismo? ¡Mierda! Dejo que mi frente caiga en la puerta, y estoy a punto de tirar mi tarjeta de hombre y llorar. —Cuando te atrape, no será bonito —le advierto—. Es una promesa. Lo vas a pagar. Mi teléfono emite un pitido y miro hacia abajo, deslizando la pantalla. Vete a la cama, dice el texto. Se me revuelve el estómago, y estoy a medio camino entre bajar y colocar la música tan fuerte que no pueda dormir mientras disminuyo la presión haciendo vueltas en la piscina o provocar otra pelea para sacarla de la cama otra vez. Es tarde, sin embargo, y si ejercito ahora estaré despierto durante horas. Tengo mi mano e Internet, ¿no? Aunque no necesito porno cuando solo su recuerdo, de hace un momento, no se ha ido lo suficiente como para dejarme ablandar todavía. Bajando a mi habitación, cierro la puerta tras de mí y choco contra la cama, frotándome la ingle dolorida. Otro texto suena. Y no te masturbes, dice. Aprieto los dientes y lanzo el teléfono a un lado, escuchándolo golpear el tocador y caer al suelo. Mejor me despierto y la encuentro en mi polla por la mañana o nadie estará a salvo mañana.

  • From Birthday Girl (2018)

    Mi corazón se salta un latido, y tengo que luchar contra una sonrisa. Sus pechos sobresalen de la pequeña tela rosa, y los finos hilos se ven tan delicados en su piel bronceada. Quiero pedirle que se dé la vuelta, pero prefiero tenerla aquí. La pantalla se agita, y veo que está recolocando el teléfono más atrás, y cuando aparece de nuevo, puedo ver parte del escritorio, su cuerpo y su rostro. Se inclina sobre el escritorio, observándome con una mirada coqueta, sus brazos presionando su cuerpo y, casualmente, sus pechos, también. Esbozo una sonrisa. —¿Sí, Jordan? —No soy una niña —dice, y su sonrisa desaparece de repente. Me invade una sensación de inquietud y supe que era demasiado bueno para ser verdad. Está jugando conmigo, y no va a bajar ahora. Suspiro y me recuesto en el sofá. —Entonces deja de actuar como tal —respondo. Mira hacia abajo, inmovilizándome con sus desafiantes ojos. —No soy una niña —dice nuevamente. Y la miro mientras pone una mano detrás de su cuello, la otra detrás de su espalda y tira de ambos hilos, los patéticos pedazos de tela caen de su cuerpo y al piso. Trago un bulto duro al verla. Yo iba a hacer eso, maldición. Sus pezones duros se destacan ante mí, y la piel de mis palmas zumba con su recuerdo en mis manos. Mi estómago se estremece, y mi polla ya se está hinchando por la necesidad. Por favor no me hagas esto. Pero no puedo mirar hacia otro lado. No puedo escuchar la música en su habitación, o tal vez está oyendo la mía en la cocina, pero comienza a balancearse un poco y a mecer las caderas, cierra los ojos y desliza las manos hacia arriba, abajo y por todo su cuerpo, rostro y cabello. Parece un postre. Mordiéndose el labio inferior, juega conmigo, acariciando sus tetas y deslizando sus manos por su estómago y jugando con el dobladillo de su tanga, amenazando con tirarlo hacia abajo. Se burla de mí con sus ojos y la promesa de ver algo bueno. Como una stripper. La comprensión me golpea, y finalmente sé lo que está haciendo. Sacudo la cabeza, mi cuerpo ardiendo por ella. —No puedes hacerlo —bromeo. No puede quitarse la ropa y bailar. —Tienes razón —dice, dándose la vuelta y mirándome por encima del hombro—. No puedo hacerlo. Solo soy una pequeña niña, ¿verdad? Una niña tonta. Se enfrenta a mí otra vez, dándome una sonrisa tímida mientras inclina la pantalla hacia abajo, y noto que está a horcajadas sobre la esquina redondeada del escritorio. Todavía de pie, coloca una mano en el escritorio y la otra en la pared, creo, con la esquina del escritorio de madera descansando entre sus piernas.

  • From Birthday Girl (2018)

    Mi polla se hincha inmediatamente, y siento que se endurece solo con el sonido de su nombre. Ella me devolvió el beso la noche anterior. También se siente atraída por mí. ¿Fantasea conmigo? Me endurezco aún más al pensar en ella en la cama, pensando en mí. Deseándome. Empuño mi polla porque me duele mucho, pero la acaricio sin querer, y gimo por lo bien que se siente. Ella llena mi cabeza, y juro que puedo olerla. Está tan cerca. Me acaricio, cediendo a la fantasía. Estoy en la cama, y la habitación está completamente oscura. Suena un golpe en mi puerta, y me muevo, sentándome. —¿Sí? —digo, doblando una pierna sobre la rodilla y descansando un brazo sobre ella. Jordan empuja la puerta y solo puedo decir que es ella por su cabello dorado. —¿Pasa algo malo? —le digo suavemente. Estoy desnudo debajo de la sábana, pero ella no puede ver nada. —Hay una tormenta eléctrica —dice, deteniéndose en el marco de la puerta— . ¿Puedo dormir contigo? Un relámpago atraviesa las ventanas, iluminando su cuerpo, y vislumbro sus piernas desnudas y su dulce rostro. El agua continúa vertiéndose sobre mí, y mi polla en mi mano se alarga. La realidad se escapa mientras caigo en picada, persiguiendo lo único que podré tener de ella. Lo que sea que esté en mis sueños. —Ven aquí —le susurro. Se apresura hacia el lado de la cama, y abro las sábanas para ella. Deslizándose, se acurruca cerca de mí, y coloco mi brazo a su alrededor, sintiendo su pierna acercarse a la mía. Mis manos vagan, y todo lo que siento son sus muslos y estómago desnudos. Está escasamente vestida. —Jordan… —Jadeo. Dios, su piel es tan suave, y se siente tan bien. —Tengo frío —dice, su aliento acaricia mi mandíbula—. ¿Está bien? Mi muslo se posiciona entre sus piernas, y puedo sentir el calor saliendo de ella. La acerco más. —Ven acá. Le froto los muslos y las caderas, le cubro la espalda y mantengo su nariz enterrada en mi cuello. Cada centímetro de ella es como una corriente eléctrica para mi polla. Me acaricio más despacio, pero lo mantengo apretado, mientras la imagino. —¿Así está mejor? —le pregunto. Asiente con sus labios a centímetros de los míos. —Tu boca es incluso más cálida —me dice, sintiendo mi aliento sobre ella—. Es la parte más cálida de ti. Lucho para esconder mi sonrisa ¿Quién soy yo para no darle a mi chica lo que necesita?

  • From Birthday Girl (2018)

    Lo único que sé, es que me estoy quedando sin ideas. Ya construí una mesa de picnic con hielera integrada en la mitad, la pinté y agregué las bancas. También había puesto un pozo para fogatas, un camino de piedra que llevaba de la puerta trasera al portón de atrás, una cama de flores, antorchas alrededor de la alberca, una pérgola, una hamaca, un pequeño estanque con un jardín de piedras. Seguía moviéndome de un proyecto al otro, para no tener tiempo de pensar, no voy a hacerlo. Supongo que lo disfrutaré cuando termine. —Se ve diferente aquí atrás —dice alguien. Miró hacia arriba, viendo a Kyle Cramer de pie en el balcón de su habitación y mirando hacia mi patio. ¿Este tipo tiene obsesión conmigo o qué? ¿Por qué siempre está intentando hablarme? —¿Tienes tiempo libre, huh? —pregunta—. Noté que ha estado más tranquilo en las últimas semanas. Le dirijo otra mirada, dándole una sonrisa de cortesía. Quizás si le respondo, me dejará en paz. Y sí, ha estado más tranquilo. Hasta ahora. —Entonces, um —comienza, y gruño entre dientes—. Te vi a ti y a Jordan una noche. Me detengo y vuelvo a levantar los ojos, mirándolo. Calor sube por mi cuello al escuchar su nombre. No he hablado sobre ella con nadie en meses. —Mi cocina está frente a la tuya —explica—, era tarde, y ustedes estaban en el lavaplatos. Mi cuerpo se calienta, recordando eso. La vista de ella caminando desnuda a la cocina una noche, y como no la dejé tomar un bocadillo de media noche hasta que yo tuviera el mío. Estaba tan hermosa. Me enderezo, apretando los dientes. —¿Observaste? —No. —Suelta como si nunca se atreviera. Y luego se encoje de hombros—. Quiero decir, lo hubiera hecho si no hubieran terminado en el suelo eventualmente y fuera de mi línea de visión. Continua con una risa, y si pudiera volar, estaría sobre su cerca en este momento, estrangulándolo. Parece notar mi ira e intenta calmarme. —Escucha, no pretendía ver nada, ¿está bien? Sabes, podrías intentar permanecer alejado de las ventanas. —Mueve la cabeza—. Solo digo que creo que es la primera vez que te vi sonreír. Ciertamente parece que te hizo feliz. En realidad no podría creer que ella no fuera capaz de hacer feliz a cualquier otro hombre. —Cállate de una jodida vez —murmuro, inclinándome y recogiendo las herramientas, tirándolas en la pequeña caja. ¿De verdad? ¿Cómo pudimos ser tan descuidados? Él es la última persona cuyos ojos quiero sobre ella. —Entonces, ¿a dónde fue? —pregunta—. ¿No funcionó para ustedes? Lo ignoro, reuniendo mi mierda, para poder escapar adentro. —¿Cómo lo echaste a perder, hombre? —Se ríe, tomando un sorbo de su cerveza—. Si encuentras a una mujer así, joven y ardiente con un cuerpo en buena forma, no la pierdes. Lanzo la llave al suelo, moviéndome hacia adelante sin tener a dónde ir. —Voy a patear tu trasero. Cierra la maldita boca. —Entonces, está disponible ahora, ¿verdad? —Hijo de perra —gruño.

  • From Birthday Girl (2018)

    —No puedo detenerme —gime—. Por favor, no hagas que me detenga. Sus tetas sobresalen sobre mí y sus caderas se mueven, y es la maldita cosa más sexy que he visto en mi vida. Maldición, sí. —Bien. —Finalmente gruño y caigo de nuevo sobre la cama, todavía agarrando sus caderas mientras la cresta de mi polla se frota contra ella—. Dale a tu coño lo que desea. Chilla y cierra los ojos dejando caer sus manos sobre mis rodillas y tomando lo que quiere de mí. Aprieto mi polla como si mi vida dependiera de ello, siento sus caderas que sobresalen en mis manos, y me corro, tirando más y más fuerte a medida que me derramo. —Oh, maldición. ¡Maldición! —grito—. ¡Mierda! Oh, Dios mío. Dejo caer mi cabeza hacia la pared de la ducha, el semen se derrama y desacelero mi mano, con los músculos ardiendo mientras dejo salir el resto. Veo manchas detrás de mis ojos, pero aún puedo oler su sudor, y no quiero que se acabe. Quiero más. —Maldición —digo, lamiendo mis labios y forzándome a tragar saliva—. Mierda. Quiero más. No puedo recordar la última vez que me corrí de esa forma, pero aun así... no fue suficiente. Alejo mi mano de mi polla y cierro mis manos en puños, molesto. Se suponía que eso ayudaría, maldición. Se suponía que eso la sacaría de mi sistema. Siento que mi polla comienza a calentarse de nuevo, y me alejo de la pared, gruñendo. Golpeo el grifo con fuerza, apago el agua caliente y me enjuago. Solo necesito follar una cosa real. No a ella. Solo a alguien más. Me encerraré en una habitación de motel con una caja de condones y la sacaré de mi sistema. Sí. Eso es lo que haré. Esta semana. Lo lograré. Me estiro hacia el estante y coloco la mano en mi gancho, tomando lo que necesito para terminar de bañarme, pero no hay nada allí. No ha estado por días, de hecho, y frunzo el ceño, mirando a mi alrededor. —¿Dónde demonios está mi esponja? —Hiciste la salsa de tacos, ¿verdad? Asiento, navegando en mi Instagram desde el asiento del pasajero. —Sí. —¿Y los rollitos de jalapeño envueltos en tocino? —pregunta Pike. —Sí —refunfuño—. Acabas de preguntarme hace como diez minutos. Se calla por un momento, conduciendo a través de un vecindario no muy lejos del nuestro. Quiero decir, el suyo. Nuestro. —Solo es que me gustan, es todo —dice. Una sonrisa perezosa tira de mis labios, y siento un toque de orgullo. Me encanta que no sea solo amable con algunas cosas. Que en realidad le guste mucho que yo contribuya. Tanto si es una comida o un aperitivo que le dejo listo sobre la encimera para después del trabajo o el nuevo camino de piedra que hice para el jardín ayer, el que le encantó.

  • From Birthday Girl (2018)

    —Vamos —dice—. ¿Qué puedes perder? Sé que lo recuerdas, y sé que te gusta todo lo que recuerdas, Pike. ¿Ese verano cuando tenía diecisiete años? Todavía son los mejores recuerdos de mi vida. Sí, pero no todo lo que vino después. —¿Tú y yo haciéndolo bajo una manta en el sofá, mientras mis padres dormían en el piso de arriba? —me dice como si no recordara—. Sé que todavía tienes un apetito muy saludable. El calor sube por mi piel, y hago una pausa. —Así que ven aquí y fóllame —exige. Dudo por solo un momento, pero luego sacudo la cabeza. Es tentador. Mi cuerpo lo quiere Y si solo lo admito para mí, me siento un poco solo cuando me detengo lo suficiente como para permitirme sentirlo. Hay tantas mañanas que odio despertar solo. Pero no. Mi orgullo está cansado de recibir un golpe cada vez que cree que estaré listo para ir a su entera disposición. —Tengo que ir a trabajar. —Cuelgo el teléfono antes de tener la oportunidad de pensarlo más, o peor, reconsiderarlo. Deslizo mi celular en mi bolsillo trasero y me acerco al tocador por una camiseta. Mi teléfono vuelve a sonar—.Es implacable —refunfuño y lo saco de mi bolsillo. Pero esta vez, veo el nombre de Dutch en la pantalla. Lo respondo, sosteniéndolo contra mi oreja. —¿Qué? —Está lloviendo. —¿De verdad? ¿No me digas? —Me río entre dientes, tirando de mi camisa sobre mi cabeza—. Eres un genio. —Mira afuera. Me callo, cada músculo se tensa al instante. Maldición. Por su tono, sé lo que voy a ver, pero camino hacia la ventana de todos modos y abro una de las cortinas, mirando la tormenta de la mañana. —Mierda. La calle está bordeada a ambos lados por rápidos de agua de lluvia, todos corriendo hacia los desagües pluviales, la cal estrellándose contra la acera antes de hundirse en las alcantarillas. La calle en sí es una orquesta de ruido blanco, las gotas rebotan en el suelo o los capós de los autos, la lluvia es tan espesa que apenas puedo ver las casas frente a mí. —Me reuniré con los muchachos en la tienda —dice Dutch—. Cargaremos lonas y sacos de arena y nos encontraremos contigo en el sitio. —Estaré allí en veinte —contesto, y los dos colgamos. Saco unos calcetines de mi cajón, me guardo el teléfono en el bolsillo y entro al baño, haciendo un rápido barrido con el cepillo de dientes antes de salir de la habitación. Camino por el pasillo, pasando la habitación vacía, el baño principal, y luego una puerta cerrada, la otra habitación libre, recordando rápidamente que ya no está vacía. Pero cuando llego a la parte superior de las escaleras, un aroma dulce y embriagador golpea mi nariz, haciendo que mi piel zumbe, y me detengo a respirar.

  • From Birthday Girl (2018)

    —Genial. —Me río entre dientes y dejo caer el volante y la ropa, sacudiendo la cabeza. Mi propia hermana está tratando de cambiarme de trabajo. ¿Qué demonios le pasa? No le mostraré mis tetas a todos los viejos de la ciudad para tener la oportunidad de ganar trescientos dólares. Puedo trabajar en Grounders, porque disfruto de algunas personas, escucho música y tengo un trabajo en el que gano propinas, así que tengo un poco de dinero en efectivo después de cada turno, pero no hay nada sobre un concurso de camisetas mojadas que disfrutaría, a menos que estuviera borracha. Tal vez. Me aseguro que las persianas estén cerradas, me quito la camiseta y desabrocho el jean corto. Dejo que todo caiga al suelo, estiro la mano y desabrocho el sujetador, y luego busco una camiseta del buró. Sin embargo, me detengo y observo la nueva lencería que yace en la cama. Cole podría lamentarse por quedarse afuera cuando llegue a casa para ver lo que se perdió. Quitándome las bragas, alargo la mano y tomo la ropa interior nueva y suavemente me pongo todo. Mi taza de café con bolígrafos y lápices descansa sobre la cómoda, estiro la mano y saco las tijeras, cortando las etiquetas de todo. De pie frente al espejo, me revuelvo el cabello y paso mis manos a través de este, ajustando la tela en mis caderas y mis senos en las copas sin alambres. Me doy vuelta, mirándome en el espejo por encima del hombro. No puedo evitar la sonrisa que se asoma. Cam no es estúpida, ¿verdad? Es el color perfecto en mí, mi bronceado ya está en pleno apogeo. Las bragas se asientan perfectamente en mis caderas e incluso sin mucho apoyo en la parte superior, mis senos permanecen erguidos y favorecedores. Paso la mano por mi estómago liso y plano y por las curvas de mi cintura, deseando que alguien estuviera aquí para apreciar la vista y hacerme sonreír. Un charco de calidez se asienta entre mis muslos, y no puedo evitar pensar cómo una simple muda de ropa puede hacerte sentir un mundo de diferencia. Me quito una de las tiras de mi hombro, amando lo sexy que me siento. El pulso en mi clítoris comienza a latir, y definitivamente estoy de humor ahora. Subiendo la tira en mi hombro, agarro mi teléfono y le envío otro mensaje a Cole, notando que todavía no me ha enviado un mensaje de texto. Te necesito en este momento, cariño. *guiño guiño* Espero, pero los tres puntos aún no aparecen. Inicio la aplicación Spotify en mi teléfono, reproduzco Run to You, teniendo cuidado de mantener el volumen bajo cuando me dejo caer sobre la cama. Estoy completamente despierta ahora. Y excitada.

  • From Birthday Girl (2018)

    Todavía estoy duro, sangre pulsando atreves de mi polla, porque todavía puedo sentir lo que sentía hace dos meses. Daría lo que fuera por tenerla en mis brazos en este momento. Levantándome, me pongo los jeans y salgo de la habitación. Paso la habitación de Cole donde sigue dormido y silenciosamente abro la puerta de Jordan. Su habitación ha estado cerrada por ocho semanas, y me siento perdido en cuanto inhalo. Ella está en todas partes, cierro la puerta y enciendo la luz. Sus revistas Home & Garden están debajo de su cama, y miro su escritorio, mis ojos moviéndose a la esquina y recordando lo hermosa que estaba esa noche. El sistema de sonido que Dutch le dio está encima, y camino hacia éste, bajando el volumen y presionando Play. Reconozco a Bruce Springsteen I’m On Fire saliendo de las bocinas, y vuelvo a ajustar el volumen, sin querer despertar a Cole. Camino a la cama, me siento y escucho la canción, mirando alrededor. No puedo alejarme de ella, y nunca quiero hacerlo. En algún momento pensé que estaba enamorado de Lindsay, pero no era así. No era como esto. Y ni siquiera se lo dije. Ella no sabe que la amo. Nunca pensé que diría esto, pero Cramer tiene razón. La hubiera amado con todo lo que tenía. Era la indicada para mí. Hubiera llegado lejos para poder hacerla feliz por el resto de su vida. Pero lo arruiné. Mirando alrededor, noto un frasco en su mesa de noche, la etiqueta dice Sueños. Muevo la mano y lo tomo, estudiando unos pequeños rollos de papel, todos de diferentes colores y amarrados con hilo dorado dentro del frasco. Mi corazón retumba en mis oídos, no quiero invadir su privacidad pero necesito saber, necesito saber que sus sueños no me incluyen o cosas que puedo darle. Su amor nubla su mente. Lo que escribió aquí, será la verdad. Abriendo la tapa, dejo caer los rollos sobre la cama y tomo uno. Deslizando el hilo, mi estómago se retuerce por los nervios mientras desenrollo el primero. Inventar mi propia tradición de Navidad. Sonrío débilmente, algo como eso suena exactamente a ella. Es creativa, y hubiera amado ver con qué salía. Dejándolo a un lado, tomo otro, lo abro y leo. Conducir un convertible con la capota abajo en la lluvia. Sí, puedo verla arrastrándome a hacer algo así, intentando hacer que me divierta.

  • From The Canterbury Tales (2009)

    Above it she wore a white shift, with its collar embroidered back and front; the collar itself was of black silk, very alluring. The ribbons of her white cap were also black. Her head-band was set back, so that you could see her forehead. The forehead is the plain of Venus. And then there were her eyes. Such lecherous eyes. She had plucked her eyebrows so that they made a slender arch, a delicate black matching the ribbons of her cap. She was more delicious and refreshing than the sight of a tree filled with early fruit. She was softer than the wool of a lamb. From her girdle there hung a purse of leather, swinging on tassels of silk and adorned with glowing brass. No man in the world could have imagined such a frisker. Alison was a giglet. A fisgig. No wench ever had a merrier complexion, either, with cheeks as shiny as a new gold coin. And when she sang her voice was as light and lively as that of any swallow perched upon a barn. She could skip and play delightfully, just like a kid or calf following its mother. Her mouth was as sweet as honey mixed with mead, her breath like the perfume of apples laid in stores of heather. She was as skittish as a winsome colt, as slender as a mast and as straight as the bolt of a crossbow. She had a brooch pinned to her collar, which for size matched the boss of a warrior’s shield. She wore high boots, and laced them right to the top. She was a little rose, a marigold to heal the eye. She was fit to be fucked by a prince and, after that, married to a yeoman. Now so it happened that one fine day, while the old carpenter was working at Osney Abbey, sweet Nicholas began to flirt and play with her. He was, like many students, a crafty and resourceful young man. What does he do? He begins to caress her cunt, saying to her, ‘You know if I don’t have you, then I will die for love of you.’ Then his hand wandered further down, and he began to stroke her thighs. ‘Sweetheart,’ he says, ‘make love to me now or, God help me, I will lie down and die. Fuck me or I am finished.’ But she leaped up as fast as a colt about to have its hooves shod, and instantly turned her head away. ‘Sod you, Nicholas!’ she screamed at him. ‘Do you really think I’m going to kiss you? Sod off. Take your hands off me, too. Or else I’ll cry “rape!”’ So Nicholas began to apologize, and then from apology he went to excuse, and from excuse to offer. He got his way in the end, of course. By the time he had finished coaxing and charming her, she was practically begging for it. ‘We have a problem,’ she told him.

  • From The Canterbury Tales (2009)

    So, after much thought, he sent for a man of low degree living in the town; he knew this man to be a subtle and bold villain ready for anything. In the utmost secrecy he told this man the story of his lust, and confided in him his plans. ‘If you repeat this to anyone,’ he said, ‘you will lose your head.’ When the man agreed to help him, the judge was delighted. He showered gifts upon him. So between them they hatched a conspiracy to take the virginity of the young girl. It was an elaborate plan, which I will explain to you in a moment. The judge’s name was Appius, by the way. He is well known in the history books. I am not making this up. The churl’s name was Claudius. So Claudius went back to his humble home, and Appius returned full of anticipation for the delights in store. He could not wait. A day or two later this false judge was sitting in his courtroom, giving his verdict on various cases, when Claudius came before him and stood in the well of the court. ‘I seek justice,’ he said, ‘I have a petition. I am filing a suit against Virginius.’ He was the father of the girl, if you remember. ‘If he denies the charge, then I will bring evidence against him. Do me justice, sir. I have truth on my side.’ The judge pretended to reflect upon the matter. ‘In the absence of the defendant,’ he said, ‘I cannot come to a definitive judgment. Call him to the stand. Then you will get your justice.’ So Virginius was brought before the judge, and the following accusation was read out to him. ‘Heretofore and hence-forward I will right aptly show you, sir judge, that the defendant has willingly and maliciously done wrong to your plaintiff Claudius. To wit, that against all equity and all law and all feeling this defendant stole from me under cover of night and darkness one of my servants, bound to me by duty and obligation. She was very young at the time. I also declare that this defendant did willingly and maliciously claim this young girl to be his lawful daughter. I will bring forward witnesses to testify on my behalf, sir judge. Whatever he says, the young maid is not his daughter. Return her to me, sir, and uphold the law.’ Virginius looked with horror upon this villain. Of course he was ready to swear that Virginia was his child. He would have proved it in trial by battle, as suits a knight. He would have brought forward witnesses, too, to testify that the man was lying. But he did not get the chance. The judge refused to listen to any more evidence. He was an old man in a hurry. He cut Virginius short, and then delivered his verdict. ‘I have decided that the plaintiff has suffered wrong, and can now claim back his servant.

  • From The Canterbury Tales (2009)

    ‘There is one thing I must tell you, though. I will not stomach an old bride. She must be below the age of twenty. I enjoy my fish, but not my flesh, mature. I like fresh meat. A pike is better than a pickerel, but a frisky calf is better than an old cow. I don’t want or need a woman of thirty. Women of that age are nothing but bales of straw. They are beanbags. As for those old widows, God forbid I should come near any of them. They are nothing but trouble and strife. They are more wily than any scholar. They have been to the school of life, where they learned all the lessons. No. Give me a young thing. I will be able to mould her in my hands like a piece of warm wax. So there we are, friends. Throw out the old, and bring in the new. If I should by any chance be unlucky in love, and suffer an unhappy marriage, why, I would take up adultery for a living and go to the devil after my death. I would certainly never father any children on an old misery. I would rather be eaten by dogs than allow my inheritance to pass into strange hands. I am not kidding. I know all the reasons for marriage, although I suspect that there are many people who talk about it who haven’t the faintest idea. So I will tell you this. If a man cannot live chastely, then he must marry. If a man wants to have children by lawful procreation, then he should take a wife. A mistress or a lover is not the same thing. That is mere lechery, in the eyes of God, and has nothing to do with the obligations of the marital bed. ‘Husband and wife can also live together in perfect innocence, of course, just like brother and sister. I don’t think that is the way for me. I can say, thank God, that all my limbs are in good working order. I can do the job of a man. I know where my strength lies. I may seem aged but I am like an old tree that still brings forth its leaves. I can feel my buds begin to swell. My blossoms will soon be poking out. I am not dried up or dead as yet. The only hoar frost is sprinkled on my head. In every other place I am as green and fresh as a laurel, year in and year out. Well, enough. Now that you have heard my proposal, let me know what you think.’

In behavioral science