Embarrassment
Embarrassment is the brief, social register of being seen out of order. The flush rises; the gesture wavers; the moment passes. Of the shame family, it is the most recoverable — and that recoverability is part of how the body learns to be seen by others at all, without collapsing into the longer registers nearby.
Working definition · Self-conscious heat when one feels seen in an unflattering light.
1577 passages · in 2 clusters
Vela’s read on this emotion
Embarrassment is the most social of the shame-family emotions and the most everyday. It is the body's small, frequent acknowledgment that one has been seen in a way one did not intend to be seen.
The contemporary literature on embarrassment treats it seriously. The sociologist Erving Goffman's *The Presentation of Self in Everyday Life* read embarrassment as the surface-flaring of a much larger social system — the system that holds together the routines of self-presentation we mostly do not notice. The empirical psychology of the last fifty years — particularly the work of Tangney, Miller, Flicker and Barlow on the distinct phenomenology of shame, guilt, and embarrassment — has confirmed what testimony already knew: that the three are not the same and should not be collapsed.
The memoir literature reads embarrassment from inside the body. David Sedaris is a master of the form — the small humiliations of language, of social misreading, of the body being slightly wrong-footed. The journals of Sylvia Plath preserve embarrassment as a writer's daily texture — the awareness of being witnessed at the wrong angle, by the wrong person, at the wrong moment. The contemporary essay collection has been carrying the same work — Roxane Gay, Carmen Maria Machado, and others treat embarrassment as a subject that deserves the same careful reading the larger shame family receives.
Embarrassment is not the same as shame, mortification, or humiliation. Shame is about the self; embarrassment is about the moment. Mortification is the acute spike when the moment cannot be recovered; embarrassment passes. Humiliation has an inflicting witness who stays; embarrassment's witness moves on.
Study and magazine
Long-form guide in the magazine
An essay on how this word lives in language, in the tagged corpus, and in figurative art when curators pair passage with image — not a list of stages, not permission to feel.
Read the guidePassages
Every passage tagged with this emotion in the Vela corpus. Search the body text, narrow by source or register, click through to a book’s profile to see how the passage sits with the rest of the work.
Page 56 of 79 · 20 per page
1577 tagged passages
From Birthday Girl (2018)
Pero luego un fuerte portazo hace eco en toda la casa, levanto la cabeza y abro los ojos. ¡ Mierda! Me congelo, escuchando. Las tablas del suelo en el pasillo crujen, y alguien se mueve por el pasillo y luego baja las escaleras. Salto de la cama con prisa, en caso que sea Cole. No desperté a su padre, ¿verdad? ¡Eso fue tan estúpido! ¿Qué pasa si la cama estaba crujiendo? La vergüenza arde como fuego en mi rostro, y avanzo hacia la puerta de la habitación, abriéndola para echar un vistazo. El pasillo todavía está oscuro, pero puedo oír voces y luego una puerta se cierra de golpe. Frunzo el ceño. Al cruzar el pasillo, me escondo rápidamente en el baño y cierro la puerta. Manteniendo la luz apagada, me acerco a la ventana y abro una de las persianas. —Sí, no te preocupes por eso. No me importa que me despierten por esto. — Escucho decir a Pike, y me asomo para verlo de pie al lado de la piscina, hablando por su teléfono—. Los bebés son impredecibles. Toma el tiempo que necesites. Estaremos bien en los próximos días. Está vestido con un pantalón gris, pero sin camisa, y lo veo frotarse el cuero cabelludo mientras bosteza. Mis hombros se relajan un poco. La llamada probablemente lo despertó. Asiente a quien sea que esté hablando por teléfono. —Envíanos un mensaje de texto cuando nazca el niño. Felicidades, hombre. Luego se ríe, y mis músculos se relajan, muy agradecidos. Eso hubiera sido embarazoso si me hubiera escuchado. Me muevo para cerrar la ventana otra vez, pero veo que toma algo de un plato en la mesa del jardín y se lo pone en la boca mientras sigue escuchando a quien esté hablando por teléfono. Me detengo, mis ojos se agrandan cuando lo veo encender una colilla de cigarro. El vello en mi cuello se eriza y mi pulso se acelera. Cierro la persiana de golpe, sin importarme si me escucha. ¿Qué demonios? No lo he visto fumar. ¿Por qué habría aparecido eso en mi…? Vuelvo a mi habitación, cierro la puerta y me quito la ropa interior. Poniéndome una camiseta y pantalones cortos de hombre, apago la música, la luz y me subo a la cama. Cam y sus estúpidos y malditos mensajes subliminales y mierdas. Muchas gracias. —Oye, Corinne. ¿Está mi padre en casa? —pregunto por teléfono. Escucho a mi madrastra moverse en el otro extremo. Una puerta de malla cruje. —¡Chip! —grita, su voz ronca por años de fumar—. ¡Es Jordan! La puerta se cierra de nuevo, y creo que escucho la freidora en la cocina. Casi puedo sentir el linóleo granuloso bajo mis pies desde aquí. Estoy tan contenta de estar fuera de ese remolque, incluso si eso significa molestar al padre de Cole.
From Summer Sisters (1998)
But he’d recognized Caitlin. “I’ll bet you’re Lamb Somers’ girl,” he’d said, oh so proud of himself. “I’ve got a good eye for faces and you and Lamb are dead ringers.” Caitlin neither confirmed nor denied. Vix felt a tightening in her chest that grew worse as Abby shouted at Lamb. “You think it’s enough to love them, but I don’t. They’re fifteen years old. They need guidance. It’s up to us to encourage them to act responsibly.” “Save the lecture for the kids, Ab.” “Dammit, Lamb! When is the last time you took a good look at your daughter? She’s not a little girl anymore. And neither is Vix … in case you haven’t noticed.” Ohmygod! This was so embarrassing. Vix felt her face grow hot and she looked at the floor. “Caitlin’s right,” Abby said. “I don’t fit in. I’m never going to fit in. I don’t even know if I want to fit in.” “Don’t make this into something you’re going to regret,” Lamb told her. “I’m going to regret? You’d have plenty to regret if that man had driven into the woods with the girls. I don’t even want to think about what might have happened.” Vix prayed she’d never find out about their adventure with Tim Castellano. “You worry too much about things that are never going to happen!” “I’m glad you have some special god watching over you while the rest of us …” “Are you getting your period, Ab? Is that it?” She must have thrown something at him then, a book or her purse, because they heard a thud, then Lamb calling, “Jesus!” “I’m not sure how much more I can take of this family,” Abby shouted, before she burst into tears. Daniel severed a head of lettuce with a chopping knife. Gus glanced over at Vix. She looked away, ashamed of having had any part in this. By then she’d grown so used to hitching it hadn’t seemed like a big thing. How else to get to all the beaches, to town to browse, to the construction site where they’d hang out, waiting for Von and Bru to take a break? “Come on, honey,” Lamb said, “let’s talk about it in the car. We’re already half an hour late.” “Don’t patronize me!” Abby said in a hoarse voice. “I hate it when you patronize me.” “I only meant …” Lamb began. “I know exactly what you meant.” They heard Abby blowing her nose, then nothing. A few minutes later the two of them came through the kitchen. Abby avoided their eyes, grabbed a poncho off a peg, and pulled the hood up over her head. Vix wanted to rush to her side and hug her, tell her she was a won derful mother, the best, that she appreciated her even if no one else did, that she was right to worry about them, that she was sorry she’d caused this trouble and she’d never do it again.
From Birthday Girl (2018)
—¿A quién le importa? —Selena frunce el ceño, volviendo a apoyarse en el auto—. Yo estaría más preocupada por atrapar algo que no sea un bebé. Ya no salgo de la casa sin condones. Nunca sabes cuándo vas a necesitarlos. Como muy… Todo el mundo se ríe y simulo una media sonrisa en un esfuerzo por no estar incómoda, pero estoy segura que lo estoy, ya que apenas he dicho dos palabras en los últimos diez minutos. Llegamos al A&W hace una hora, y como era de esperarse, el lugar está lleno de adolescentes y familias con camionetas repletas de niños. La luz de la luna y los grillos compiten con todos los faros y los estéreos de los autos, y el olor de las hamburguesas a las brasas y el asfalto caliente llena el aire cuando los motores giran y las puertas de los autos se cierran. No hay una sola persona aquí con la que haya hablado más de dos veces desde que me gradué hace más de un año. —Me encanta esto —le dice alguien a Selena, acercándose y agarrando su pequeño bolso Louis Vuitton—. ¿De dónde lo sacaste? —¿No es lindo? —Selena se pasa la correa sobre la cabeza, mostrándole a la chica el bolso—. Me siento un poco mal. Le debo tanto dinero a mi padre, pero tenía que tenerlo. Dejo caer los ojos al bolso con cantidades iguales de celos y exasperación. Claro, me encantaría tener un bolso como ese, y me encantaría tener sus problemas donde puede vivir a expensas de su familia, porque para eso es una familia cuando tienes diecinueve años. Parte de mí desea poder ser así. Pero incluso después de terminar el colegio, estaré tan ajustada de dinero con los préstamos estudiantiles que frivolidades como bolsos de diseñador seguirán siendo una posibilidad muy remota. Y por extraño que parezca, me parece bien. Prefiero tener un auto decente. Una casa. La capacidad de pagar todas mis cuentas el mismo mes. Selena y yo estamos viviendo problemas completamente diferentes, y me identifico con ella incluso menos ahora que cuando estábamos en el colegio. Estoy segura que el sentimiento es mutuo. Sin inventar alguna excusa para escapar, solo doy la vuelta y me alejo hacia un lado del edifico, saco mi celular. —Hola, Jordan. ¿Estás bien? —Escucho a Carter. Giro mi cabeza, viéndolo de pie con los otros, y asiento. Una vez que llego a un lugar más silencioso, llamo a Cam y sostengo el teléfono contra mi oreja, lanzando mi vaso desocupado en el contenedor de basura. —Hola —dice con voz chillona, sabiendo que soy yo. —Hola —digo, su voz me relaja inmediatamente—. ¿Estás trabajando? ¿Puedes venir y recogerme? —Estoy trabajando —me dice—, pero puedo tomarme un descanso por media hora. ¿Dónde estás? ¿Todo está bien? Noto la música en el fondo y me doy cuenta que está trabajando. —Sí, todo está bien. —Meto mi cabello detrás de mi oreja—. Estoy en el A&W. Solo quiero ir a casa. Casa.
From Birthday Girl (2018)
—Sí, lo he visto —le aseguro, dejando caer mi mano—. Es solo que... no sé. Parece como algo superfluo. Pone los ojos en blanco, con su mirada en las piedras otra vez. —Son las pequeñas cosas las que añaden personalidad a una casa —me dice— . Un candelabro artístico, la alfombra correcta y la placa para salpicaduras. —Da vuelta a la hoja, mirándome y mostrándome—. Esto va contigo. Quedaría genial con lo que has hecho en la cocina. — Conmigo, ¿eh? —Dejo escapar una risita, mirándola a los ojos—. ¿Y qué soy? Su sonrisa cae y una mirada de sorpresa atraviesa sus ojos. Parpadeo. —No quise decir eso... de esa forma —le digo. No es lo que dije, sino cómo lo dije. Demasiado insinuante. Sin embargo, parece restarle importancia, girando la hoja y mirándola con aprecio nuevamente. —Me recuerda a una cueva —dice finalmente—. Eres como una cueva. No revelas todos tus secretos a la vez. Quién sabe qué tan profundo llegas, ¿cierto? Mis cejas se levantan. ¿Qué? ¿Qué tan profundo llego? ¿Acaba de...? Sus ojos repentinamente recorren el espacio y mueve su mirada rápidamente hacia mí, luciendo mortificada. —Quiero decir —dice apresuradamente—, como... en el... en el interior. Tu personalidad. —Un rubor cubre sus mejillas—. No quise decirlo como... ugh. —Sus hombros se hunden y vuelve a meter la hoja en la caja, rindiéndose—. Ahora iré a babear sobre los accesorios para el baño. Adiós. Y se aleja de mí rápidamente, desapareciendo por un pasillo. Mi boca se curva en una sonrisa y rompo en una risa silenciosa, mirándola. —Entonces, ¿qué piensa? —Un joven con un delantal naranja aparece por el rabillo de mi ojo. Sin embargo, no lo miro, sigo mirando el pasillo por el que ella acaba de desaparecer. —Comenzaremos con tres cajas de esto. —Señalo las baldosas en el estante—. Veremos cómo lucen... Se acerca y comienza a descargar las cajas. —Sabia elección. Esposa feliz, vida feliz, ¿cierto? Esposa feliz, vida… Lo miro sacar una caja y llevársela, y el pulso en mi cuello palpita repentinamente. ¿Piensa que es mi esposa? Una sonrisa tira de la esquina de mi boca y no estoy exactamente seguro de qué emoción está llenando mi pecho en este momento, pero se siente bien y hay mucho de eso. Más tarde esa noche, me recuesto en el sofá con el brazo metido detrás de la cabeza y una cerveza en la mano, mirando la televisión. He estado en un lúcido aturdimiento desde hace un rato, mientras un programa se ha convertido en cinco. Dejo mi cerveza y levanto el control remoto, finalmente apagando el HGTV y parpadeando, creo que por primera vez en tres horas. —Tiene razón —murmuro—. Están malditamente obsesionados con la placa para salpicaduras. En un momento de curiosidad, había sintonizado el canal después de llegar a casa de Home Depot y es como si me hubiera desmayado después de eso, solo despertando momentáneamente para hacer un sándwich e intentar hablar con Cole.
From Birthday Girl (2018)
Pero luego un fuerte portazo hace eco en toda la casa, levanto la cabeza y abro los ojos. ¡ Mierda! Me congelo, escuchando. Las tablas del suelo en el pasillo crujen, y alguien se mueve por el pasillo y luego baja las escaleras. Salto de la cama con prisa, en caso que sea Cole. No desperté a su padre, ¿verdad? ¡Eso fue tan estúpido! ¿Qué pasa si la cama estaba crujiendo? La vergüenza arde como fuego en mi rostro, y avanzo hacia la puerta de la habitación, abriéndola para echar un vistazo. El pasillo todavía está oscuro, pero puedo oír voces y luego una puerta se cierra de golpe. Frunzo el ceño. Al cruzar el pasillo, me escondo rápidamente en el baño y cierro la puerta. Manteniendo la luz apagada, me acerco a la ventana y abro una de las persianas. —Sí, no te preocupes por eso. No me importa que me despierten por esto. — Escucho decir a Pike, y me asomo para verlo de pie al lado de la piscina, hablando por su teléfono—. Los bebés son impredecibles. Toma el tiempo que necesites. Estaremos bien en los próximos días. Está vestido con un pantalón gris, pero sin camisa, y lo veo frotarse el cuero cabelludo mientras bosteza. Mis hombros se relajan un poco. La llamada probablemente lo despertó. Asiente a quien sea que esté hablando por teléfono. —Envíanos un mensaje de texto cuando nazca el niño. Felicidades, hombre. Luego se ríe, y mis músculos se relajan, muy agradecidos. Eso hubiera sido embarazoso si me hubiera escuchado. Me muevo para cerrar la ventana otra vez, pero veo que toma algo de un plato en la mesa del jardín y se lo pone en la boca mientras sigue escuchando a quien esté hablando por teléfono. Me detengo, mis ojos se agrandan cuando lo veo encender una colilla de cigarro. El vello en mi cuello se eriza y mi pulso se acelera. Cierro la persiana de golpe, sin importarme si me escucha. ¿Qué demonios? No lo he visto fumar. ¿Por qué habría aparecido eso en mi…? Vuelvo a mi habitación, cierro la puerta y me quito la ropa interior. Poniéndome una camiseta y pantalones cortos de hombre, apago la música, la luz y me subo a la cama. Cam y sus estúpidos y malditos mensajes subliminales y mierdas. Muchas gracias. —Oye, Corinne. ¿Está mi padre en casa? —pregunto por teléfono. Escucho a mi madrastra moverse en el otro extremo. Una puerta de malla cruje. —¡Chip! —grita, su voz ronca por años de fumar—. ¡Es Jordan! La puerta se cierra de nuevo, y creo que escucho la freidora en la cocina. Casi puedo sentir el linóleo granuloso bajo mis pies desde aquí. Estoy tan contenta de estar fuera de ese remolque, incluso si eso significa molestar al padre de Cole.
From Birthday Girl (2018)
—Oh, Dios —gimo, sintiendo mi orgasmo—. Ya voy, ya voy... Pero luego un fuerte portazo hace eco en toda la casa, levanto la cabeza y abro los ojos. ¡Mierda! Me congelo, escuchando. Las tablas del suelo en el pasillo crujen, y alguien se mueve por el pasillo y luego baja las escaleras. Salto de la cama con prisa, en caso que sea Cole. No desperté a su padre, ¿verdad? ¡Eso fue tan estúpido! ¿Qué pasa si la cama estaba crujiendo? La vergüenza arde como fuego en mi rostro, y avanzo hacia la puerta de la habitación, abriéndola para echar un vistazo. El pasillo todavía está oscuro, pero puedo oír voces y luego una puerta se cierra de golpe. Frunzo el ceño. Al cruzar el pasillo, me escondo rápidamente en el baño y cierro la puerta. Manteniendo la luz apagada, me acerco a la ventana y abro una de las persianas. —Sí, no te preocupes por eso. No me importa que me despierten por esto. — Escucho decir a Pike, y me asomo para verlo de pie al lado de la piscina, hablando por su teléfono—. Los bebés son impredecibles. Toma el tiempo que necesites. Estaremos bien en los próximos días. Está vestido con un pantalón gris, pero sin camisa, y lo veo frotarse el cuero cabelludo mientras bosteza. Mis hombros se relajan un poco. La llamada probablemente lo despertó. Asiente a quien sea que esté hablando por teléfono. —Envíanos un mensaje de texto cuando nazca el niño. Felicidades, hombre. Luego se ríe, y mis músculos se relajan, muy agradecidos. Eso hubiera sido embarazoso si me hubiera escuchado. Me muevo para cerrar la ventana otra vez, pero veo que toma algo de un plato en la mesa del jardín y se lo pone en la boca mientras sigue escuchando a quien esté hablando por teléfono. Me detengo, mis ojos se agrandan cuando lo veo encender una colilla de cigarro. El vello en mi cuello se eriza y mi pulso se acelera. Cierro la persiana de golpe, sin importarme si me escucha. ¿Qué demonios? No lo he visto fumar. ¿Por qué habría aparecido eso en mi...? Vuelvo a mi habitación, cierro la puerta y me quito la ropa interior. Poniéndome una camiseta y pantalones cortos de hombre, apago la música, la luz y me subo a la cama. Cam y sus estúpidos y malditos mensajes subliminales y mierdas. Muchas gracias.
From Birthday Girl (2018)
construidos en las ciudades circundantes. The Grand tuvo que ser creativo, con proyecciones de medianoche de películas clásicas como esta noche, pero también eventos de disfraces y fiestas privadas. No vengo aquí mucho, con mi horario escolar y de trabajo, pero es un lugar agradable y oscuro en el que te quieres perder por un tiempo. Privado y tranquilo. Al pasar por las puertas, reviso mi teléfono una vez más para ver que Cole aún no ha llamado ni enviado mensajes de texto. Silencio el tono y lo vuelvo a deslizar en mi bolsillo. Algunos anuncios se repiten en la pantalla, pero las luces de la sala todavía están encendidas, y escaneo rápidamente la habitación, viendo a unos pocos solitarios dispersos. También hay una pareja sentada en la fila de atrás a mi derecha, y un pequeño grupo de chicos está en medio; digo jóvenes por el sonido de su risa desconsiderada. De aproximadamente trescientos asientos, doscientos ochenta y cinco todavía están disponibles, y prácticamente puedo elegir. Bajo cinco o seis filas, encuentro una vacía y me deslizo, tomando asiento en la mitad. Dejo mi bolsa y saco en silencio la caja de vino púrpura, leyendo la etiqueta en la tenue luz. Merlot. Esperaba que fuera vino blanco, pero estoy segura que Shel necesita deshacerse de estas cosas. Solo lo servimos cuando hay un evento al aire libre y no queremos vidrio afuera. Descorchándola, olfateo el aroma picante, sin sentir ninguno de los aromas sofisticados que los sommeliers parecen captar del vino. No hay rastro de roble con un “audaz aroma de cerezas dulces” o algo por el estilo. Deslizando mi bandeja frente a mí, aprovecho la fila vacía que tengo delante y doblo las rodillas, colocando mis Chucks en el apoyabrazos entre los asientos vacíos. Dejando la caja, saco mi teléfono del bolsillo trasero, por si Cole llama, y lo pongo en la bandeja junto al vino. Pero, en cambio, se cae de la bandeja. Cae entre mis piernas y al suelo, subo mis rodillas para intentar atraparlo, pero golpean la bandeja y hacen que la caja de vino se derrame en el suelo. Mi boca se abre y jadeo. —¡Mierda! —suelto en un suspiro. ¿Qué demonios? Plantando de nuevo mis pies en el suelo, aparto la bandeja y me hundo en el suelo, tanteando alrededor en busca de mi teléfono. Mis dedos se hunden en el vino derramado, y hago una mueca ante el desastre. Mirando sobre los asientos, veo el
From Summer Sisters (1998)
[image file=Image00006.jpg] “I DID THE FELLATIO THING ,” Caitlin said as she and Vix were driving home one night, the rumble of thunder in the distance. “He loved it. It made him crazy.” “But what about … you know?” “It wasn’t that bad, if you don’t mind warm gooey laundry detergent. But to tell the truth, by then he couldn’t have cared less. I could have spit it onto the floor and he wouldn’t have noticed. That’s how out of it he was. You should try it … that is, if you haven’t already.” Vix knew Caitlin was fishing but she wasn’t taking her bait. “Oh, now I’ve embarrassed you!” Caitlin said. “I’m not embarrassed.” “You are … I can tell.” “Okay, fine. I’m embarrassed.” Caitlin laughed, squeezed Vix’s thigh, and sang all the way home. SharkeySOMETHING’S GOING ON and he doesn’t like it. He follows them one night way the hell out to Menemsha Pond. Sees Vix climb into the back of a truck with some guy. What’s she doing with him? She could get herself in real trouble. And who knows what Caitlin’s up to with the other one? Should he say something to Lamb? If he does and they find out they’ll accuse him of being weird, of never having sex except by himself. The Portnoy of his generation. He can’t fall asleep without jerking off, imagining how it would be if they got into the back of his truck, his sister and her best friend. He can’t even look at them anymore without being scared he’ll get a hard-on. Lamb would kill him if he knew. But he’s never going to know. No one is. DanielCAITLIN . THAT BITCH ! A couple of years ago he’d wanted to blow her away. Now he wouldn’t mind her blowing him. He can’t get her out of his mind. The way she taunts him when she’s in the outdoor shower, using her hands, not a washcloth. Her hands on her perfect little tits. Her hands on her soapy pussy. She closes her eyes, tilts her head way back, and sings “Eye of the Tiger.” A command performance. She knows he’s watching. Lamb would kill him if he knew. But hell, it’s not like he’s her blood relative. It’s a damn good thing he’s got Bailey to take his mind off the bitch. Bailey, who’s working as an au pair in Edgartown, going into her sophomore year at Smith. You’ll come to Northhampton, right, Daniel? You promise? Sure he’ll come … any second now. So what if he has to tell her he loves her during the act? At that moment he does. [image file=Image00006.jpg] ABBY WAS growing suspicious. “Where do you two go every night?” she asked Caitlin and Vix. “We hang out with friends,” Caitlin told her, which wasn’t exactly a lie, except the friends Abby thought they were talking about were the other girls from the cleaning service. “Sometimes we take in a movie,” Caitlin added.
From Birthday Girl (2018)
Mi cuerpo es privado. Es personal para mí y para quien quiera mostrárselo. Me quedaré en Grounders, gracias. —Estoy bien donde estoy —reitero—. Lo tengo bajo control. Suspira. —Está bien —cede, rindiéndose por ahora—. Solo prepárate si esto no funciona, ¿de acuerdo? Esto, es decir que Cole y yo vivamos en la casa de su padre. Me muevo a su alrededor para sacar un poco de limonada del refrigerador y de repente escucho el ruido sordo de un motor cada vez más cerca. Me detengo, mirando hacia la ventana y veo la esquina de una camioneta negra entrar en la calzada. El mismo Chevy Cheyenne del 71 al que subí después de la película la otra noche para llegar con Cole a la estación de policía. Mi corazón golpea mi pecho, pero lo ignoro y cierro rápidamente el refrigerador. —Llegó su padre —le digo, agarrando su bolso del mostrador y empujándolo hacia ella—. Tienes que irte. —¿Por qué? —Porque esta no es mi casa —mascullo, empujándola hacia el cuarto de lavado y a la puerta de atrás—. Al menos déjame esperar una semana antes que me imponga en su espacio con todos mis amigos. —Soy tu hermana. Oigo el portazo de un auto. Sigo empujándola hacia la parte posterior, pero está clavando sus talones al suelo. —Y será mejor que me mantengas informada —exige—. No voy a dejar que permitas que un pervertido de mediana edad y barriga cervecera que estuvo feliz con dejar que una adolescente sexy se mudara a su casa comience a exigir un poco más a su nueva inquilina. —Cállate. —Pero no puedo evitar reír un poco. Sí, no tiene panza, ni es de mediana edad, ni es un pervertido. No lo creo, de todos modos. Se da vuelta, golpeándome en el estómago juguetonamente y bajando la voz a un tono profundo y ronco: —Vamos, cariño. —Se retuerce hacia mí, tratando de rodearme seductoramente con sus brazos—. Es hora de pagar la renta, cariño. —¡Cállate! —susurro, medio gritando, riendo e intentando sacarla de la cocina—. Dios, me avergüenzas. ¡Sal! —No tengas miedo —continúa, fingiendo que es un tipo viejo y espeluznante mientras se lame los labios y trata de besarme—. Las niñas cuidan de sus papás. Y empuja contra mí en broma, inflando toda la barriga cervecera que puede reunir con su cintura de cincuenta centímetros. —¡Basta! —suplico, ardiendo de vergüenza. Me toca las caderas, sonriendo mientras intento sacarla de la cocina. Pero luego se detiene de repente, su expresión cae y sus ojos se centran en algo, o alguien, detrás de mí. Cierro los ojos por un momento. Estupendo. Dándome la vuelta, veo al padre de Cole en la entrada, entre la sala de estar y la cocina, parado y mirándonos. El calor sube por mi cuello al verlo de nuevo. Escucho a mi hermana respirar profundamente, y me alejo de ella, aclarando mi garganta. No creo que haya escuchado nada. Al menos, espero que no.
From Birthday Girl (2018)
—Voy a poner el juego —grita Dutch—. Te esperaré abajo. —De acuerdo. Hay una pausa y luego Dutch vuelve a hablar. —Así que, ¿a dónde fue Jordan? No la vi allí abajo. —¿Cómo se supone que voy a saberlo? —Lanza Pike de regreso, perdiendo la paciencia—. ¿Saldrías de aquí? —Bien, bien —dice. Pero luego agrega—: Solo dile que no se olvide de recoger toda su ropa del suelo cuando salga de la ducha contigo, ¿de acuerdo? Mis ojos se abren, mi boca cae y entierro mi rostro en el cuerpo de Pike justo a tiempo para ahogar mi risa. Oh, mierda. La puerta del baño se cierra, la cabeza de Pike cae sobre mi hombro, y el calor del momento ha salido del edificio cuando la vergüenza calienta mis mejillas. Gracias, Dutch. Me levanto tarde, me sacan de mi sueño y siento que estoy a punto de caerme. Abro los ojos, viendo que estoy en los brazos de Pike. Me levanta, un brazo debajo de mi espalda y el otro debajo de mis rodillas. —¿Qué estás haciendo? —pregunto, cerrando mis ojos nuevamente y acurrucándome en él. —¿Dormirás conmigo? —pregunta. ¿Dormir con él? ¿Siquiera necesita preguntar? Algunas noches me he quedado dormida con él, pero en general he intentado pasar las noches en mi propia cama en caso que Cole llegue a casa y comience a buscarme. O peor, entre a la habitación de su padre y me encuentre allí. Quiero que Cole lo sepa, no quiero ocultar esto a nadie, pero ambos acordamos que no necesita saberlo. Me tiende en su cama, y tiro la sábana sobre mi ropa interior y camiseta sin mangas. —¿Me quieres desnuda? —bromeo. —No, por favor no lo hagas. —Cierra la puerta con llave y luego camina por el extremo de la cama y se sube al otro lado—. De hecho, necesito dormir un poco, y va a ser lo suficientemente difícil como para empeorarlo, justo ahora, contigo desnuda, también. Levanta su brazo, indicándome que entre, y me acurruco junto a él, descansando mi cabeza en su hombro. Una ola de paz se asienta sobre mí. Esto se siente tan bien. Bajo los dedos por su pecho y estómago y luego lo rodeo con mi brazo, mirándolo en la oscuridad. Él y yo estamos en dos lugares completamente diferentes en nuestras vidas. Me preguntó una vez qué es lo que veo en él. Podría preguntarle lo mismo. —¿Qué estás mirando? —pregunta. Inclino mi cabeza hacia abajo, frotando mis labios sobre su piel y pensando. —Te envidio. —¿Por qué? Me encojo de hombros.
From Summer Sisters (1998)
His chest had a patch of dark curly hair. Bru’s chest was hairless and smooth. She wondered for half a second how it would feel to press her naked breasts against Gus, then looked away, totally embarrassed by such a revolting thought. GusJESUS ! When she opened the bathroom door and he caught a glimpse of her in that flimsy T-shirt, and under it the swell of her breasts, he was right back where he’d been two years ago, that night Abby and Lamb had almost blown it. Something happened to him that night, something he didn’t want to think about because his father always said, You don’t shit where you eat . But that night, just for a minute, he’d wanted to take her in his arms, feel her body against his. He’d warned himself. Cool it, she’s just fifteen . Yeah … so? he argued. He knew girls her age who put out. Hell, he knew a fourteen-year-old who gave great hand jobs. He’s kept his distance since then, afraid to give in to his feelings. But now she’s seventeen and it’s a whole different ball game, isn’t it? 17CAITLIN CALLED IT the Summer of Their Brilliant Careers. They were working as a team for Dynamo, a cleaning service, earning good money, and Caitlin never complained about the long days or the foul condition of some of the houses. She was proud of herself for learning to clean out a toilet bowl, for scrubbing a tub until there was no scum left, things she’d never learned from Phoebe. They awarded the most disgusting bathrooms the New and Improved Dingleberry Award. They never met or even saw most of their clients but they were privy to the most intimate details of their lives. They knew who was constipated by the boxes of Fleet enemas hidden in bathroom drawers or the prune juice and raw bran stocked in the fridge. They knew their clients’ medications and why they were taking them. They knew what their clients were reading, what music they listened to, and who watched porno tapes on the VCR. They knew who was having regular sex by the pubic hairs and bunched up tissues under the blankets, the lubricants on the bedside tables, the condom wrappers in the trash. Unlike some of the girls working for the service, they were discreet. They never tried on their clients’ clothes or experimented with their makeup. They had their standards. Their favorite clients were a gay couple out on Squibnocket Pond who left them beautifully printed lists of chores and always some little goody along with it, an unusual shell or a perfect rose or a sample box of Chilmark Chocolates. They made up for the assholes on Middle Road who smashed every dish in the house and left the pieces all over the floor.
From Birthday Girl (2018)
—Mierda —gruño y vuelvo la cabeza, viendo a Ben Lovell en su auto de policía, al ralentí junto a nosotros. ¿Cómo no lo escuchamos venir?—. Ben —digo, respirando con dificultad—. ¿Qué demonios? Está haciendo un pésimo trabajo al ocultar su diversión mientras responde: —Solo estoy haciendo mis rondas, hombre —dice—. ¿Es la chica de Chip Hadley la que tienes allí? —No es asunto tuyo. —Me muevo, tratando de asegurarme que Jordan esté fuera de su vista. Pero todavía trata de mirarla. —¿Estás bien, cariño? —pregunta, todavía sonriendo. Ella envuelve sus brazos alrededor de su cuerpo, cubriendo su desnudez mientras sonríe entre dientes. —Um, sí, señor. Él se ríe y sacude la cabeza. —Maldición —murmura entre dientes, pone su auto en marcha y avanza lentamente. Espero a que abandone el estacionamiento antes de dirigirme a Jordan. —No te preocupes. No dirá nada. Lovell no es un chismoso. Rápidamente levanta la correa de su camiseta y cruza sus brazos sobre su pecho, mirando alrededor nerviosamente. —Vamos. —Tomo su mano, llevándola a mi camioneta—. Vámonos a casa y salgamos a nadar. —¿Desnudos? —se burla. Abro la puerta, sacudiendo mi cabeza. —No —respondo—. Usa las conchas. He estado muriendo por la oportunidad de quitarte ese traje. Sonríe y se sube al asiento, rodeo la camioneta y abro mi puerta. Saca su teléfono, probablemente para enviarle un mensaje a su hermana avisándole que se va, y enciendo el motor, poniéndolo en marcha. Antes que salgamos del estacionamiento, se arrastra a mi lado y comienza a mordisquear mi cuello.
From Birthday Girl (2018)
—Bueno. Cierro la puerta y busco la llave de la casa en mi bolsillo. —Te amo. Adiós —grito. —¡Oh, compré algo para ti, por cierto! —chilla Cam a través de la ventana abierta del lado del pasajero—. Mira en tu mochila cuando entres en tu habitación. Pruébalo. Mira cómo se siente. Me detengo, doy media vuelta y clavo los ojos en ella. —No otro vibrador... —gimoteo. Echa la cabeza hacia atrás y se ríe del presente que me regaló por mi cumpleaños número dieciocho el año pasado. No habría sido tan malo si no me hubiera dejado abrirlo en una fiesta llena de gente. —No eso —asegura—. Pero definitivamente es algo que tú y Cole pueden disfrutar juntos. —Y luego mueve su barbilla hacia la oscura casa detrás de mí—. O, mmm... tal vez al hombre de la casa también le guste. Me refiero al otro hombre de la casa. Menea sus cejas y le lanzo una mirada sucia. —Ni siquiera quiero abrir el paquete ahora. —¡Buenas noches! —se burla y se aleja de la acera. Imbécil. Amo a mi hermana, pero sabe cómo avergonzarme. Después de abrir la puerta de entrada, entro, la cierro, bloqueo la cerradura y miro alrededor de la sala oscura. Está ordenado, y paso frente a la entrada de la cocina, mirando la pequeña luz de la cocina dejada de forma que pueda ver. El fregadero está vacío de platos por lo que puedo ver, y exhalo, amando la sensación de volver a una casa limpia. Subo las escaleras, la casa emite un silencio espeluznante a mi alrededor. Caminando por el pasillo oscuro, levanto la cabeza y veo la puerta del dormitorio de Pike justo delante de mí. Está cerrado y no brilla luz debajo de la puerta. Abro la primera puerta a la izquierda y enciendo el interruptor, descubriendo lo que ya sospechaba. La cama está vacía, Cole todavía está afuera. Dejo caer mi bolso, cierro la puerta silenciosamente y saco mi teléfono del bolsillo trasero. Estoy en casa. ¿Dónde estás?, escribo y espero a que aparezcan los tres pequeños puntos, mostrándome que está respondiendo. Pero después de unos minutos, no pasa nada, y arrojo mi teléfono a la cama.
From Birthday Girl (2018)
Me mira con los párpados pesados y se ve completamente sexy. —Discúlpame —susurra y se voltea alejándose, caminando de regreso hacia sus amigos. Me devuelve la mirada, sonriéndome con satisfacción, y levanto una ceja. Debí haber sabido que iba a estar asustado porque los rollitos fueran comidos antes de tener la oportunidad de probarlos. —Escuche que tú y Cole se están quedando con Pike por un tiempo —dice Teresa. —Sí. —Muevo nuestra nevera con las otras y saco una botella de agua—. Parece que pagar nuestro propio apartamento fue demasiado adulto para nosotros —bromeo. Asiente intencionalmente. —Tómate tu tiempo. Quería tanto alejarme de mis padres, y entonces fue cuando descubrí que no tenía dinero, porque pagar las cuentas eran más responsabilidades de lo que podía manejar, y corrí de regreso a casa. —Toma su vaso y lo sostiene contra sus labios, lanzándole una mirada a los chicos—. Aunque estoy feliz de que Pike haya conseguido algo de compañía. Esa casa es demasiado grande para una sola persona. Tomo un trago de mi botella de agua, siguiendo su mirada. Odio pensar en Pike viviendo solo en esa casa cuando me vaya. De verdad debería compartir su vida con alguien más. —Conozco un par de mujeres solteras que no lo pensarían si les diera la oportunidad —comento, pensando en April, mi hermana, y la mitad de las mamás de nuestra cuadra que coquetean con él cuando pasan por su casa mientras trotan. —Sí, pero él es un solitario —replica. Asiento, sonriendo en acuerdo. —Sí, estoy empezando a entender eso. —No siempre fue así. —Me mira, tomando un sorbo de su bebida—. Se parecía mucho a Cole en ese entonces. Festejando, riendo, excediendo la velocidad, rompiendo las reglas... Incluso pasó la noche en la cárcel una vez. Mis cejas se levantan en un salto. ¿En serio? Dirijo mis ojos de regreso a él y lo veo sacar la gorra de béisbol de su bolsillo trasero y ponerla sobre su cabello castaño claro, los músculos de sus brazos tatuados sobresaliendo contra su camiseta. —Pero luego nació Cole —digo, adivinando la historia desde allí.
From Tipping the Velvet (1998)
In the half-light it was dark as midnight; my eyes appeared bluer above it than they really were, and my hair paler, and the long skirt, and the sash, made me seem taller and thinner than ever. I did not look at all like Kitty had, in her pink frock; I looked more like a boy who had donned his sister’s ball-gown for a lark. I loosened my plait of hair, then brushed it - then, because I had no time to tie and loop it, twisted it into a knot at the back of my head, and stuck a comb in it. The chignon, I thought, brought out the hard lines of my jaw and cheek-bones, made my wide shoulders wider still. I frowned again, and looked away. It would have to do - and would have the merit, I supposed, of making Kitty look all the daintier at my side. I went downstairs to join her. When I pushed at the parlour door I found her chatting with the others; they were all still at supper. Tootsie saw me first - and must have nudged Percy, beside her, for he glanced up from his plate and, catching sight of me, gave a whistle. Sims turned my way, then, and looked at me as if he had never seen me before, a forkful of food suspended on its journey to his open mouth. Mrs Dendy followed his gaze, then gave a tremendous cough. ‘Well, Nancy!’ she said, ‘and look at you! You have become quite the handsome young lady - and right beneath our noses!’ And at that, Kitty herself turned to me - and showed me such a look of wonder and confusion that it was as if, just for a second, she had never seen me before; and I do not know whose cheeks at that moment were the pinker - mine, or hers. Then she gave a tight little smile. ‘Very nice,’ she said, and looked away; so that I thought, miserably, that the dress must suit me even less than I had hoped, and readied myself for a wretched party. But the party was not wretched; it was gay and genial and loud, and very crowded. The manager had had to build a platform from the end of the stage to the back of the pit, to carry us all, and he had hired the orchestra to play reels and waltzes, and set tables in the wings bearing pastries and jellies, and barrels of beer and bowls of punch, and row upon row of bottles of wine.
From Tipping the Velvet (1998)
You are quite, you know, amongst friends.’ His voice and manner were so very kind that - still weak and slightly bewildered from my swoon - I felt the tears rising to my eyes, and raised a hand to my brow to press them back. When I took the hand away, there seemed blood upon it; I gave a cry, thinking I had set my nose off bleeding once again. But it was not blood. It was only that the rain had soaked into my cheap hat, and the dye had run all down my brows in great wet streaks of crimson. What a guy Diana had made of me! The thought made me weep at last in earnest, in terrible, shaming gulps. At that, the man produced a handkerchief, and patted me once again upon the arm. ‘I expect,’ he said, ‘that you would like a cup of something hot?’ I nodded, and he rose and moved away. In his place came Florence. She must have put her baby down somewhere, for now she had her arms folded stiffly across her chest. She asked me: ‘Are you feeling better?’ Her voice was not quite as kind as the man’s had been, and her gaze seemed rather sterner. I nodded to her, then with her help raised myself from the floor into an armchair near the fire. The baby, I saw, was lying on its back on another, clasping and unclasping its little hands. From a room next door - the kitchen, I guessed - came the chink of crockery and a tuneless whistle. I blew my nose, and wiped my head; then wept some more; then grew a little calmer. I looked again at Florence and said, ‘I am sorry, to have turned up here in such a state.’ She said nothing. ‘You will be wondering, I suppose, who I am...’ She gave a faint smile. ‘We have been a little, yes.’ ‘I’m,’ I began - then stopped, and coughed, to mask my hesitation. What could I say to her? I’m the girl who flirted with you once eighteen months ago? I’m the girl who asked you to supper, then left you standing, without a word, on Judd Street? ‘I’m a friend of Miss Derby’s,’ I said at last. Florence blinked. ‘Miss Derby?’ she said. ‘Miss Derby, from the Ponsonby Trust?’ I nodded. ‘Yes. I - I met you once, a long time ago. I was passing through Bethnal Green, on a visit, and thought I might call. I brought you some watercresses ...’ We turned our heads and gazed at them. They had been placed on a table near the door and looked very sad, for I had fallen upon them when I swooned. The leaves were crushed and blackened, the stems broken, the paper damp and green. Florence said, ‘That was kind of you.’
From Tipping the Velvet (1998)
I bowed to the ladies in turn. The former showed me a smile; the one named Dickie (this was the one with the monocle : I am sure it was of plain glass) only gave a toss to her head, and looked haughty. ‘This is the new Callisto then, is it?’ she said. She wore a boiled shirt and a bow-tie, and her hair, though long and bound, was sleek with oil. She was about two- or three-and-thirty, and her waist was thick; but her upper lip, at least, was dark as a boy’s. They would have called her terribly handsome, I guessed, in about 1880. Maria pressed my fingers again, and rolled her eyes; then she tilted her head, and when I bent to her - for she was rather short - she said, ‘Now, my dear, you must satisfy our appetite. We want the whole sordid story of your encounter with Diana. She herself will tell us nothing - only that the night was warm; that the streets were gaudy; that the moon was reeling through the clouds like a drunken woman looking for lovers. Tell us, Miss Nancy, tell us, do! Was the moon really reeling through the clouds, like a drunken woman looking for her lovers?’ She took a puff of her cigar, and studied me. Evelyn and Dickie leaned and waited. I looked from them back to Maria; and then I swallowed. ‘It was,’ I said at last, ‘if Diana said it was.’ And at that, Maria gave a startling laugh, low and loud and rapid as the rattle of a road-drill; and Diana took my arm and made a space for me upon the sofa, and called for a waitress to bring us drinks. At the rest of the tables the ladies still looked on - some of them, I could not help but notice, rather fastidiously. There had come some murmurs, and some whispers; also a titter or two and a gasp. No one in our party paid the slightest heed to any of it. Maria kept her eyes fixed upon myself, and when our drinks arrived, she leered at me over her glass: ‘To both ends of the busk!’ she said, and gave me a wink. Diana had her face turned, to catch a story from the lady named Evelyn. She was saying, ‘Such a scandal, Diana, you never heard!
From Birthday Girl (2018)
Cierro los ojos por un momento. Jesús, Pike. Eso fue realmente suave y totalmente nada obvio. Constance lo mira, sorprendida. —Tiene clase por la mañana —explica rápidamente. Sí, tengo clases los domingos. —Y, uhm, tareas que hacer en la casa —agrega, lanzándome una mirada severa—, que ha sido mala por no atender. Sí, señora Taft. Después de lavar los platos, tengo que atender al señor Lawson, entonces... —Lo siento —dice. Ella mira entre nosotros, y sabe que algo está pasando, porque está siendo jodidamente raro ahora, pero lo maneja con clase. —Oh, no te preocupes —chilla—. Tal vez en otro momento. Le doy una sonrisa y asiento, tratando de recuperarme de mi vergüenza y agradecida cuando finalmente se mueve. Pike y yo nos quedamos allí un momento, y estoy tratando de medir cómo, si aún no hablan de nosotros, lo harán después de eso. —Señor Lawson... —Reprimo, sacudiendo la cabeza. Me giro y empiezo a caminar hacia la casa, y cuando miro hacia atrás, me está siguiendo, con los ojos fijos en mí. —La gente está mirando —le digo—. Será mejor que no me sigas. Se verá raro. Veo que sus ojos se disparan a izquierda y derecha, observando a los vecinos que trabajan en sus jardines, jugando con sus hijos afuera o sentados en sus porches. Realmente no me importa, pero sé que a él sí. Con su larga zancada, está detrás de mí en un santiamén, y siento escalofríos cuando abro la puerta apresuradamente y entro. Su cuerpo me obliga a entrar, la puerta se cierra detrás de nosotros, protegiéndonos del mundo exterior, me da la vuelta y me atrae a sus brazos. Solo tengo un momento para respirar antes que su boca esté en la mía, una de sus manos sosteniéndome la nuca y el otro brazo alrededor de mi cintura, presionándome con tanta fuerza que casi no puedo respirar. Pero Dios, no me importa. Estoy cálida y rodeada de su olor, y se siente tan ido que me lleva con él. Rodeando su cuello con mis brazos, extiendo mis piernas cuando me levanta mientras bloqueo mis tobillos detrás de su espalda.
From Birthday Girl (2018)
—Pero no eres su hija —contesta, girándose hacia mí e inclinándose—. Eres una pieza sexy y joven de coño viviendo bajo su techo y sabes que ha pensado en eso. Puede que sea el papá de Cole, pero también es un hombre. —Se gira, mirando por la ventana y observándolo—. Y también uno atractivo y saludable. —Tengo novio. Su hijo. Es cierto, Jordan. Es exactamente lo que deberías haberte dicho a ti misma cuando lo estabas mirando fijamente hace un minuto. Pero mi hermana solo se encoge de hombros. —Incluso más excitante. Dejo salir una risa amarga. —Si te gusta, ve por él. —Nuh-uh. —Sus labios se levantan juguetonamente—. Ahora estoy excitada por la fantasía. Quiero a mi propio padre de mi novio. Ugggghhhh... ms mejillas se sonrojan de nuevo. —Eres sórdida. Y no tienes novio —señalo. —Bueno, debería conseguirme uno. Uno que tenga un papá atractivo. Sacudo mi cabeza, no voy a seguir hablando sobre esto. Está convencida de que estaba comiéndomelo con la mirada y se regocija con la picardía. No voy a alentarla. —Además eres mi hermana —declara—. No quiero ponerte celosa al pasar el rato con él. —¿Por qué estaría celosa? —digo rápidamente, terminando con la última patata—. En serio. Tengo novio. A quién se folle Pike Lawson no tiene relevancia para mí. Ve por él. Girándome, seco mis manos, la rodeo y tomo la olla de agua con las patatas y la pongo sobre la estufa, encendiendo el fuego. Las chuletas de cerdo se están marinando. La masa para las galletas se está asentando. Repaso mi lista mental de tareas tan rápido como puedo para mantener mi mente ocupada. Y alejada de él. Puede ver a quien quiera. Esta es su casa. —Bueno. —Escucho decir a Cam—. Si te parece bien, entonces... Permanezco en la estufa, fingiendo revisar el fuego, pero mi mano aprieta el mango, el miedo retorciendo mi interior. Lo siguiente que escucho es la puerta trasera chocando con el marco y me enderezo de golpe, viendo que ha salido de la cocina. Hija de... Volviendo hacia el fregadero, miro por la ventana y veo a Cam cruzando el patio hacia donde Pike está trabajando. Me lanza una mirada por encima de su hombro como si supiera que estoy mirando. Sonríe con satisfacción y frunzo mi ceño. No lo decía en serio. La idea de las manos de ella sobre él... los brazos de él alrededor de ella... no quiero ver eso. Es mi hermana. La siente acercarse y baja la mirada hacia ella, apagando la herramienta y observo mientras escucha, probablemente preguntándose por qué lo está molestando. Tal vez se lo está preguntando, eso es. Mi hermana es atractiva y no muchos hombres la rechazarían, si pone sus ojos en ellos. ¿Tal vez Pike esté atraído por ella? Es un hombre, como dijo ella. No es una “niñita”.
From Tipping the Velvet (1998)
I took a step, and blushed still harder. I felt as though I had never had legs before - or, rather, that I had never known, quite, what it really felt like to have two legs, joined at the top. I reached for Kitty, and pulled her to me. ‘I wish Walter were not waiting for us,’ I whispered - though, in truth, there was something rather thrilling about embracing her, in such a costume, with Walter so near and so unknowing. That thought - and the soundless kiss which followed it - made the trousers feel still stranger. When Kitty stepped away to see to her own suit, I looked at her a little wonderingly. I said, ‘How can you dress like this, before a hall of strangers, every night, and not feel queer?’ She fastened the clip of her braces, and shrugged. ‘I have worn sillier costumes.’ ‘I didn’t mean that it was silly. I meant - well, if I were to be beside you, in these’ - I took another couple of steps - ‘oh Kitty, I don’t think I should be able to keep from kissing you!’ She put a finger to her lips; then pushed at the fringe of her hair. She said, ‘You will have to get used to it, for Walter’s plan to work. Otherwise - well, what a show that would be!’ I laughed; but the words Walter’s plan had made my stomach lurch in sudden panic, and the laughter sounded rather hollow. I gazed down at my own two legs. The trousers, after all, were far too short for me, and showed my stockings at the ankle. I said, ‘It won’t do, will it, Kitty? He won’t really think that it will do - will he?’ He did. ‘Oh yes!’ he cried when we emerged at last together, all dressed up. ‘Oh yes, but what a team you make!’ He was more excited than I had ever seen him. He had us stand together, with our arms linked; then he made us turn, and do again the little stiff-legged dance that he had caught us at before. And all the time he walked about us with narrowed eyes, stroking his chin and nodding. ‘We shall need a suit for you, of course,’ he said to me. ‘A number of suits, indeed, to match Kitty’s. But that we can easily arrange.’ He took my hat from my head, and my plait fell down upon my shoulder. ‘Something must be done about your hair; but the colour, at least, is perfect - a wonderful contrast with Kitty’s, so the folk in the gallery will have no trouble telling you apart.’ He winked, then stood surveying me a little longer with his hands behind his head. He had removed his jacket.