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Anger

Anger is the body mobilized against an obstruction — heat rising into the chest and jaw, the gaze narrowing, the hands wanting a target. It is not a failure of composure but a verdict already reached: something here is wrong, and the wrong has an address. Vela reads anger as a primary emotion with its own dignity, distinct from the cruelty it is so often mistaken for, and attends to how often it is the honest first response to harm.

Working definition · Mobilized objection—heat and pressure toward obstruction, harm, or unfairness.

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Vela’s read on this emotion

Anger is one of the most moralized of the emotions Vela reads, and the moralizing usually runs in one direction — toward suppression. The reading runs against that reflex. Anger is information before it is a problem; it names the place where a boundary was crossed, and the writers worth following have refused to apologize for it.

The reading is densest where anger has had to be argued for as legitimate. The testimony of the AIDS years — the personal essays and oral histories that came out of ACT UP, the activist coalition that confronted the early epidemic — keeps rage as a load-bearing register, not a lapse. Audre Lorde wrote about the uses of anger as a precise instrument rather than a loss of control. The memoir of survived family harm holds anger that took years to permit itself — anger at a parent, at an institution, at the self for not being angrier sooner. The contemplative inheritance is not silent here either: the Hebrew prophets and the Psalms of imprecation keep an unembarrassed register of anger directed at injustice and even at God.

Anger is not the same as resentment, contempt, or cruelty. Resentment is anger banked and cooled — grievance kept in storage. Contempt has given up on the other and looks down; anger still believes the other can be reached. Cruelty wants harm for its own sake; anger wants the wrong addressed. The four are kin and the reading keeps them separate, because the writers most honest about each have kept them separate.

Study and magazine

Long-form guide in the magazine

An essay on how this word lives in language, in the tagged corpus, and in figurative art when curators pair passage with image — not a list of stages, not permission to feel.

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Passages

Every passage tagged with this emotion in the Vela corpus. Search the body text, narrow by source or register, click through to a book’s profile to see how the passage sits with the rest of the work.

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8921 tagged passages

  • From Birthday Girl (2018)

    Una unidad de aire acondicionado sobresale por la ventana de enfrente, una cerca de madera desvencijada y vieja rodea la base, hay partes caídas y rotas sobre el césped o simplemente hay secciones faltantes y el porche está lleno de porquerías al azar, ropa y un par de bolsas llenas de basura. Tres jóvenes están de pie en el porche, fumando y hablando. —¿Aquí? —Me volteo y le pregunto. Pero solo se desabrocha el cinturón de seguridad, preparándose para bajarse. —¿Quiénes son esos tipos? —digo. Levanta la mirada solo por un momento antes de apartar sus ojos de nuevo, tomando su bolso. —Probablemente sean mi hermanastro y un par de sus amigos. Me detengo frente al tráiler, dado que la pequeña entrada para auto está ocupada y apago el motor. —¿Tienes un hermanastro? —No lo ha mencionado. Solo se encoge de hombros. —En el sentido técnico —dice, esbozando una sonrisa—. No hablo mucho con él. —Pero vive aquí —digo intentado conseguir algo de claridad. Asiente y antes que pueda decir algo más, se baja de la camioneta, llevando su bolso con ella. Bueno, ¿cuántas habitaciones puede tener este lugar, si hay otro chico viviendo aquí? ¿Siquiera tiene una cama? Saca una maleta de la parte trasera, pasa su bolso por encima de su cabeza, y guía el camino. Tomo una caja y la sigo, apretando mis dientes para mantener mi jodida boca bajo control. No sé si estoy furioso o preocupado o qué, y no sé si tengo derecho de sentir esas cosas o si cualquier preocupación está justificada. Probablemente estará bien. Esta es su familia. Yo solo... Siento como si fuera a explotar en cualquier segundo. Subimos los pocos escalones hacia la puerta principal y Jordan apenas si mira a su hermanastro y sus amigos mientras abre la puerta. —Ryan, este es el papá de Cole —murmura—. Pike, este es mi hermanastro, Ryan. Me giro hacia el chico y se endereza, tendiéndome su mano. —Qué tal, hombre. Muevo la caja en mis brazos y logro estrechar su mano. —Hola. Es bajo y fornido para ser un chico, de la estatura de Jordan, pero intenta compensarlo con un tatuaje en el cuello y una chaqueta de cuero negra. En verano. —Así qué, ¿ahora estás en casa? —le dice, tomando un trago de su cerveza. —Sí. Uno de los amigos de Ryan le da un codazo. —¿Ella es la que es desnudista? Aprieto mis dedos alrededor de la caja. Resopla, casi escupiendo su cerveza. —No, hombre. Esa es la otra. —Pero entonces sus ojos van hacia Jordan, moviéndose de arriba abajo con una sonrisita—. Aunque, esta también puede bailar un poco. Todos se ríen y siento un bulto subiendo por mi garganta como un gruñido. Tranquilizándome, me volteo y abro la puerta para Jordan, obligándola a entrar. Debo ser más indulgente. No es como si yo no fuera el ocasional idiota de tiempo en tiempo mientras crecía. ¿Cómo demonios sabe cómo baila?

  • From Birthday Girl (2018)

    —Se suponía que el imbécil de tu hijo la recogería en el trabajo anoche después de trabajar un turno de diez horas —me dice—. Se emborrachó en una fiesta y adivina quién vino a buscarla en su lugar. Jay McCabe, su ex, quien pensó que era divertido golpearla después de haber perdido un juego, cuando estaban en la escuela secundaria. ¿Qué? —Se negó a estar en un auto con él —masculla Shel—. En cambio, la encontré acurrucada, durmiendo en la sucia mesa de billar esta mañana porque no tenía a nadie más a quien llamar anoche. —Y luego entrecierra los ojos—. No quería que averiguaras lo perdedor que es tu hijo. Me quedo quieto, sin poder moverme. No respiro, y no puedo parpadear, la ira amenaza con desbordarse. Él la golpeó. ¿Él la golpeó? Mis puños se cierran y me arden los pulmones. Cada músculo quema. Hijo de puta. ¿Y Cole estaba en la misma fiesta? ¿Lo envió a buscarla? ¿Qué diablos? ¿Cómo puede estar cerca de una bolsa de mierda como esa? La visión de un pequeño y cobarde punk agarrando a Jordan, lastimándola, haciéndola llorar... Yo... Cierro mis ojos. Acabo de hacerla llorar. —Es una buena niña con un corazón realmente bueno —continúa Shel—. Y merece muchísimo más que los imbéciles de esta ciudad, incluido tu hijo. Espero que los deje a todos y nunca mire hacia atrás. Jesucristo. ¿En qué estaba pensando? Doy vuelta y camino hacia donde Jordan desapareció por el pasillo. Tengo que hablar con ella ahora. Todo lo que tenía sentido en mi instinto hace unos minutos ahora parece ridículo. ¿Por qué iba a saltar a conclusiones de las que no tengo ninguna prueba? ¡Maldita sea, Cole! No puedo creerlo. Camino por el pasillo, viendo los baños, una oficina y otra habitación con la puerta entreabierta. Probablemente esté en el baño, pero antes de decidir esperar, abro la otra puerta para comprobar ahí primero. Está de pie en el centro de la pequeña habitación, de espaldas hacia mí, pero puedo notar que se está limpiando los ojos. Los estantes de piso a techo están alineados en las paredes, almacenan botellas de licor, batidoras, jugos y otros suministros como servilletas, pajitas y velas. Me paro en la puerta y la escucho sollozar. —¿Jordan? —digo vacilante. Se endereza instantáneamente, girando lo suficiente para poder ver un lado de su rostro. —¿En serio? —dice, tratando de endurecer su voz—. Solo vete. ¿Quieres que me vaya? Lo tienes, ¿está bien? Me iré. Doy un paso hacia adelante. —Jordan, lo siento mucho. No sé en qué estaba pensando. —Solo vete. —Debiste haberme llamado —le digo, dando un paso más—. Hubiera estado aquí en un abrir y cerrar de ojos. Lo siento. Yo solo… Pero de repente se da vuelta, mirándome. —¿Sabes algo de los hombres? —pregunta, limpiándose los ojos, con una dureza en la mandíbula—. Creen que pueden tratarte mal, porque lo soportarás.

  • From Birthday Girl (2018)

    , no. Sé quién eres y qué te gusta hacer. Mantente alejado de Jordan, y también realmente apreciaría que te alejaras de mi hijo. —Comienzo a caminar hacia él otra vez, obligándolo a abandonar mi césped—. No vuelvas a pisar mi propiedad, o te meteré en un agujero debajo del cemento húmedo, y te haré parte de la base de la siguiente casa que construya para que no seas visto nunca más. Ahora vete de una vez. Y hago un gesto con la barbilla para que se vaya. —¿Qué…? —¿No hablé claro? —lo interrumpo. Está respirando con dificultad, su nuez de Adán moviéndose hacia arriba y abajo, y hurga en su bolsillo en busca de sus llaves, supongo. —Jesús —dice y se sube a su auto. Pero todo lo que puedo ver es rojo. Quiero desmembrarlo. ¿Cómo puede mi hijo llamarle amigo a ese tipo? Se atrevió a ponerle las manos encima. Él nunca volverá a mirarla de nuevo si de mí depende. Observo mientras sale a toda velocidad del camino de entrada y hacia la calle, arrancando lo más rápido que puede. En un momento, cualquier temor que pueda sentir se convertirá en enojo y se dirá a sí mismo que no soy capaz de cumplir la amenaza. Y una parte de mí espera que pruebe su suerte nuevamente solo para darme una excusa. Echo un vistazo a la casa de Cramer, viendo todas las luces encendidas, pero no hay ningún movimiento en las cortinas, así que con suerte no lo vio venir aquí. Al entrar, le pongo seguro a la puerta, pero luego lo pienso mejor y la vuelvo a abrir. Ya saben, por si acaso ella está afuera y él regresa y necesita entrar a la casa rápidamente o algo así. Pongo los ojos en blanco. Jesús. Subiendo las escaleras, me desvió al baño principal y abro la puerta de la ducha, abriendo el agua. Rápidamente se llena de vapor, y me quito los pantalones cortos, entro y cierro la puerta. El agua caliente golpea mi piel como un millar de agujas, pero rápidamente le sigue una calidez que se siente tan bien que estoy casi mareado. Colocando mis manos en la pared, sumerjo mi cabeza debajo de la regadera, dejando que el agua caiga en cascada sobre la parte posterior de mi cabeza, mi cuello y mi espalda. Que maldito desastre. No puedo contactar a mi hijo, y cuando puedo, no quiere hablar conmigo. Y definitivamente no ayuda a la situación el hecho que estoy babeando sobre su última novia, como nunca lo había hecho con ninguna otra mujer en mi vida. Y peor aún, ahora que está soltera voy a tener a todos los imbéciles de la ciudad husmeando en la puerta de mi casa, muriendo por ponerle las manos encima. Sé que no puedo tenerla, pero todavía no se detendrá. El deseo. Cierro los ojos, vaciando mis pulmones y sintiéndola en todas partes. —Jordan —susurro.

  • From Birthday Girl (2018)

    ¿De dónde sacó esa lencería? Es de color crema y delgadas cintas de encaje sobre los hombros, y malditamente casi transparente. Sus pezones oscuros son visibles desde aquí, al igual que las curvas de sus pechos, ya que la tela húmeda se adhiere a su cuerpo. Y mis ojos queman mientras giran por la sala hacia cada hombre que la mira y la llama. Debería estar usando eso en mi maldita cama. No en un maldito escenario. Aprieto mis puños. Parece salir de su conmoción, porque de repente abraza su cuerpo y sale disparada del escenario, dejando atrás su sudadera. Baja los escalones y corre a lo largo de la pared, hacia el pasillo donde están los baños. Algunas chicas en una mesa la agarran llamándola por su nombre, sigue avanzando, les devuelve la sonrisa y se sonroja ante sus amigas. O los amigos de su hermana. De repente, alza sus ojos y sostiene mi mirada, deteniéndose. Las chicas de la mesa la ven detenerse y siguen su mirada, observando entre ambos. Las pendientes en su estómago a ambos lados de su ombligo brillan, cubiertas en gotas de agua, y la vista de su piel hace que mi polla se llene de sangre. Usó eso. Deliberadamente se lo puso, lo que significa que estaba considerando ir allí. Levanto la vista de su cuerpo y la miro, dando un paso adelante. Mía. Retrocede un paso. Me muevo de nuevo Y ella también. —Fue un accidente —dice, frunciendo el ceño—. Ella solo estaba jugando. No necesito ninguna mierda sobre algo que no fue mi cul… Corro hacia ella y le rodeo la cintura con un brazo, tomando su rostro con mi mano y tirando de su boca hacia la mía. Gime, sorprendida, y no me importa quién nos vea en este momento. Sin romper el beso, la llevo hacia atrás, hacia el pasillo y doblando la esquina. Aparta su boca. —¿Qué estás haciendo? Pero, Dios, estoy tan hambriento. Me tiro de nuevo por sus labios, saboreando su lengua y pasando mi mano por su suave cabello. —No. —Se aleja de mí. Dejo caer mis brazos, mi corazón palpita y mis dedos aún zumban con la sensación de su piel. —No voy a pelear contigo —le digo, respirando con dificultad—, y no voy a pedirte que vengas a casa. Solo quiero decir que lo siento. Levanta la barbilla, fingiendo ignorancia. —¿Acerca de? —La pizza, la película... —Olvidarme —agrega. Me acerco, tratando de mantener la calma y mantener mis manos alejadas de ella. —No te olvidé. No puedo... olvidarme de ti. Se queda en silencio, sosteniendo mi mirada, y no estoy seguro de lo que está pasando en su cabeza, pero solo necesitaba decirle eso a la cara. No quiero que actúe porque cree que estaba siendo descuidado con ella. Sin decir una palabra, se gira y se dirige al pasillo, empujando la salida. —¿Adónde vas? —La sigo.

  • From Birthday Girl (2018)

    Pero me obligo a retroceder. En realidad, es justo lo que necesito para poner las cosas en la perspectiva correcta. Ella debería salir con sus amigos. —Bueno, tal vez deberías darles una oportunidad —le digo, forzando las palabras—. Quiero que tú y Cole se arreglen y sean amigos nuevamente, pero deberías salir y pasar un buen rato. Las palabras me saben a mierda, pero me siento bien de haber hecho lo correcto. Ella saldrá con alguien. Puedo comenzar a ver a alguien. Nos distraeremos e invertiremos en nuevas personas. —Lo haré —responde, interrumpiendo mi tren de pensamientos—. Carter Hewitt me invitó a ir a hacer Tubing9 este fin de semana, así que le dije que iría. Mi rostro cae. No conozco a Carter Hewitt, pero... —¿Tubing? —digo, tratando de mantener la calma. Me acerco a ella al borde de la piscina—. Uh... no —le digo, sacudiendo la cabeza—. No. 9Es una actividad recreativa en el que una persona da un paseo dentro de un neumático gigante, ya sea en el agua, nieve o en el aire. —¿Qué? —Frunce las cejas, confundida. —¿Seis horas a la deriva en un río sin nada más que hacer que beber hasta quedar desmayada sobre tu trasero? —Dejo escapar—. Para cuando te traiga de regreso en su camioneta, estarás completamente borracha, y entonces realmente serás fácil de atrapar. —Dejo escapar una risa amarga—. Absolutamente no. Sus ojos se amplían, y su mandíbula se aprieta con enojo. Oh, mierda. —Eres tan... —susurra-grita, para que los niños no escuchen—, ¡de la vieja escuela! —Me frunce el ceño, con los labios apretados—. ¡Esta cosa alfa, posesiva, manteniendo a tu “hija” encerrada con una escopeta es insultante! No soy una idiota, y tú... —muestra sus dientes—, no eres mi padre. Arqueo una ceja mientras saca sus piernas del agua y se levanta, resoplando. Retrocedo, flotando a través del agua. Sí, créeme, lo sé. Los pensamientos que tengo sobre ti no son para nada paternales. —Envuelve la pizza en papel de aluminio antes de ponerla en el refrigerador —me ordena—. No solo la lances en un plato. Aprieto mi mandíbula para ocultar mi diversión ante sus órdenes. Como si no hubiera guardado sobras antes en mi vida adulta. Agarrando los bolsos y las toallas de los niños, toma la mano de Ava y dirige a Jensen hacia la puerta trasera. —Voy a llevarlos a casa y los meteré en la cama —me dice y luego se vuelve hacia ellos—. ¿Qué hay que decirle al señor Lawson, chicos? —¡Gracias! —dicen los niños con palabras mal pronunciadas y bocas llenas de comida. Salgo de la piscina y agarro una toalla, secándome el cabello. —El señor Cramer dijo que estaría en casa a las once —dice Jordan—. Pero sé que el equipo generalmente pasa por el pub para tomar cervezas después del juego, por lo que podría llegar tarde. Tengo mi llave por si cierras.

  • From Birthday Girl (2018)

    —¿Qué problema tienes con esto? —cuestiona, caminando de regreso a la mesa—. Soy un hombre adulto que ha estado teniendo relaciones sexuales desde antes que nacieras. Estoy acostumbrado a tenerlo siempre que quiero, y no respondo ante ti, ¿me oyes? —Sus palabras muerden, y me siento pequeña—. Seguiré haciendo lo que quiera, independientemente de las opiniones de una niña que vive bajo mi techo. La palabra "niña" me golpea como un martillo, y mi corazón se hunde. Aprieto los dientes, convirtiendo el dolor en enojo. —Lo entiendo. —Lo miro—. Me iré a mi habitación entonces. Me levanto, y sus ojos se posan inmediatamente en mi estómago desnudo. La camiseta cae muy por encima de mi ombligo, y disfruto de la forma en que su cuerpo se congela y tiene que apartar los ojos. Doy vuelta alrededor de la mesa, hacia la sala de estar, pero recuerdo la vela encendida. Dando la vuelta, me inclino sobre la mesa ovalada, arqueo mi espalda y siento cómo mis pantalones cortos descienden para dejar al descubierto la correa roja dela misma tanga que usé cuando salimos al patio hace una semana. —Me olvidé de la vela —le digo, alzando mis ojos ardientes hacia él—. Pero puedo dejarla encendida si quieres. Sé que el rojo es tu favorito. ¿La vela roja o la tanga roja? No se necesita más de una suposición para saber en cuál está su atención. Traga y sus tímidos ojos miran la seda roja que se asoma sobre los pantalones cortos. Esbozo una sonrisa, y sus ojos se clavan en los míos, estrechándose. —Me estás haciendo enojar a cada segundo. —Su ronco gruñido suena peligroso—. Arruinaste mi noche, y todavía tengo mucha energía para desahogarme, así que ten cuidado. Cierro los ojos, formulando mi deseo, y apago la vela antes de volver a enderezarme. —Esta “niña” es la razón por la que tienes tanta energía para desahogarte, ¿no? —me burlo—. Eres un mentiroso. Cuadra sus hombros, respirando con dificultad. —Ve a tu habitación, Jordan. —Afortunadamente —retrocedo, burlándome de él—, tengo un vibrador con pelotas más grandes que tú. Corre hacia mí y me levanta, lanzándome sobre su hombro, y gruño cuando me quedo sin aire y su hombro se clava en mi estómago. ¿Qué demonios? Sube las escaleras, y siento que voy a caer entre más subimos. —¡Pike, detente! —grito. —¡Entonces deja de presionarme! —grita, y una palmada aterriza en mi culo. Grito, la quemadura se extiende por mi mejilla izquierda. Hijo de…. Extiendo la mano y trato de cubrir mi trasero en caso que me azote de nuevo. Suena como si abriera de un puntapié la puerta de mi habitación, y lo siguiente que sé, es que estoy volando sobre su hombro y chocando contra mi cama. Clavo los codos en el colchón y muevo mi cabeza hacia adelante, haciendo que mi cabello caiga sobre mi rostro. —¡Ahora vete a la cama! —gruñe. Me quito el cabello de los ojos y lo veo salir. —¿Me arropas?

  • From Birthday Girl (2018)

    —Hola. —Me quito la camiseta aún húmeda por la cabeza y la tiro en un banco de trabajo. Sacando un gato de debajo de una mesa, salgo del garaje hacia el VW verde desvaído. Dutch saca una silla de jardín y la lleva a la hierba junto al auto de Jordan. —¿A las cinco mañana? —pregunta. —Sí. Como perdimos tiempo hoy, sabe que mañana querré comenzar temprano. —Entonces, los muchachos estaban pensando en ir a Grounders en un rato. Tomar algunas cervezas, escuchar música… —me dice—. No hay nada más que hacer con este clima. Giro la llave inglesa pero lo miro. —¿Grounders? ¿Desde cuándo vas allí? ¿Se cerró Poor Red's? —No —responde, encogiéndose de hombros—. Simplemente se dieron cuenta que hay con qué alimentar el ojo en el Grounders. Miro hacia él, sonríe y señala con la cabeza hacia la casa y a quien está dentro. —Sí, cállate. —Aprieto la llave—. Esa es la chica de mi hijo. Déjenla en paz. —¡No voy a hacer nada! —Alza sus manos en defensa—. Estoy casado. —Ni siquiera quiero que la vean —afirmo, poniéndome de pie y dejando la herramienta. De acuerdo, yo he estado mirando, pero no sabía quién era cuando nos conocimos. Me limpio las manos con el trapo del taller. —¿Entendido? Dejen a la chica en paz. Solo se burla, recostándose en su asiento y echando la cabeza hacia atrás. — La chica, estoy seguro, ya ha tratado con mucha atención masculina, trabajando en ese bar. Y estoy seguro que no le importaría un poco de ingresos extra esta noche. La hace sonar como una prostituta. Pero supongo que tiene razón. Evitar la atención no deseada tiene que ser una habilidad, especialmente trabajando en un hoyo como ese Aun así, no puedo verlo. La chica tiene una gran boca, pero es bastante inocente y dulce, también. Imaginarla en ese ambiente es imposible. —Hola —chilla una voz femenina. Me inclino y miro alrededor del capó, viendo a la misma joven que estuvo aquí anoche. De nuevo, ¿cuál era su nombre? —Pike, ¿verdad? —menciona, poniendo una mano sobre su pecho—. Cam, ¿recuerdas? Soy la hermana de Jordan. Dutch la está mirando fijamente, con la boca ligeramente abierta. —Solo vine para llevarla al trabajo —dice Cam y luego sus ojos bajan por mi torso y mis brazos—. Tienes unos tatuajes geniales. Sus ojos se iluminan cuando asiente en aprobación. Noto que también tiene algunos en la parte superior de su brazo y un fénix en el costado de su torso. Lo cual solo puedo ver, porque casi no lleva ropa, vestida con una minifalda negra y una camiseta sin mangas negra cortada justo debajo de sus pechos. ¿Dónde demonios está tu padre? En serio… Detrás de ella, un Mustang descapotable blanco nuevo está estacionado junto a la acera, el auto está lleno con otras dos mujeres, todas vestidas de forma similar por lo que puedo ver. Tienen mucho cabello, y desde aquí puedo sentir la brisa de sus pestañas cuando parpadean.

  • From Birthday Girl (2018)

    —Ajá. —Chasquea los dedos—. Tengo que ganar dinero mientras pueda. La miro a los ojos, y es solo por un momento, pero es suficiente para ver la vacilación en su humor. La forma en que su sonrisa desconcertada parece una disculpa y la forma en que parpadea, llenando el silencio mientras sus torpes palabras cuelgan en el aire. Y cómo tira del dobladillo de su blusa hacia abajo para cubrir la mayor parte de su estómago en presencia de su hermana menor. Mi hermana odia lo que hace para ganarse la vida, pero le gusta más el dinero. Finalmente vuelve su atención a mí, su tono suena casi acusador. —Entonces, ¿qué estás haciendo, por cierto? —Haciendo la cena. Sacude la cabeza, poniendo los ojos en blanco. —Entonces, ¿no solo no dejas al hombre con el que estás, sino que ahora estás sirviéndole a otro? Coloco un par de aros de cebolla en la primera hamburguesa doble con queso y la cubro con un panecillo. —No lo hago. —Sí, lo haces. La miro con furia. —Nos quedaremos aquí, en este fabuloso vecindario, imagínate, libre de alquiler. Lo menos que puedo hacer es asegurarme de mantener nuestro acuerdo. Limpiamos y compartimos algunos de los deberes de la cocina. Eso es todo. Arquea con severidad la ceja derecha y se cruza de brazos, sin creérselo. Oh, por todos los santos. De hecho, creo que estamos obteniendo la mejor parte de este trato que Pike Lawson, después de todo. Aire acondicionado, televisión por cable y Wi-Fi, un armario-vestidor… Extiendo la mano por encima del mostrador y tiro de las persianas, espetando para que deje de molestarme. —¡Tiene una piscina, Cam! Quiero decir, por favor. Abre los ojos de par en par. —¿De verdad? Se levanta de la silla y se acerca, mirando hacia el patio trasero. La piscina es perfecta. Con forma de reloj de arena, las baldosas multicolores en la cubierta son de estilo mediterráneo, y tiene una entrada con un piso de mosaico. El padre de Cole todavía debe estar trabajando en eso porque hay una pantalla en el otro extremo de la piscina con macizos para flores sin flores y picos para mini cascadas que todavía no están instalados. Hay una mesa y sillas colocadas al azar alrededor del perímetro, y el resto del patio trasero cubierto de hierba tiene varios muebles de jardín que aún no están acomodados de manera discernible. Una sombrilla de mesa se encuentra a la derecha, al lado de la manguera, y una parrilla de barbacoa está cubierta con una lona a la izquierda. Mi hermana asiente con aprobación. —Esto es bonito. Siempre quisiste vivir en una casa como esta. —¿Quién no? —respondo. Todos deberían ser tan afortunados. Aunque todavía se siente mal estar aquí. Sin embargo, me preocupo mucho por Cole, y prefiero estar con él que en casa de mi padre. Termino las hamburguesas, mientras ella se da la vuelta, agarrando ambos costados del mostrador y mirándome.

  • From Delta of Venus (1977)

    But the peeling of the figs was interrupted. Dalvedo rose and said, “You have the most seductive little mole on your chin.” She thought that he would try to kiss her. But he didn’t. He unbuttoned himself quickly, took his penis out and, with the gesture of an apache to a woman of the streets, said, “Kneel.” And Mathilde again struck, then moved towards the door. “Don’t go,” he begged, “you drive me crazy. Look at the state you put me in. I was like this all evening when I danced with you. You can’t leave me now.” He tried to embrace her. As she struggled to elude him, he came all over her dress. She had to cover herself with her evening cape to regain her cabin. As soon as Mathilde arrived in Lima, however, she attained her dream. Men approached her with flowery words, disguising their intent with great charm and adornments. This prelude to the sexual act satisfied her. She liked a little incense. In Lima she received much of it, it was a part of the ritual. She was raised on a pedestal of poetry so that her falling into the final embrace might seem more of a miracle. She sold many more of her nights than hats. Lima at that time was strongly influenced by its large Chinese population. Opium-smoking was prevalent. Rich young men traveled in bands from bordello to bordello, or they spent their nights in the opium dens, where prostitutes were available, or they rented absolutely bare rooms in the prostitute quarters, where they could take drugs in groups, and the prostitutes visited them there. The young men liked to visit Mathilde. She turned her shop into a boudoir, full of chaise longues, lace and satin, curtains, and pillows. Martinez, a Peruvian aristocrat, initiated her to opium. He brought his friends there to smoke. At times they spent two or three days lost to the world, to their families. The curtains were kept closed. The atmosphere was dark, slumberous. They shared Mathilde among them. The opium made them more voluptuous than sensual. They could spend hours caressing her legs. One of them would take one of her breasts, another would sink his kisses into the soft flesh of her neck, pressing her with the lips only, because the opium heightened every sensation. A kiss could throw shivers throughout her body. Mathilde would lie naked on the floor. All the movements were slow. The three or four young men lay back among the pillows. Lazily one finger would seek her sex, enter it, lie there between the lips of the vulva, not moving. Another hand would seek it out too, content itself with circles around the sex, seek another orifice. One man would offer his penis to her mouth. She would suckle at it very slowly, every touch magnified by the drug. Then for hours they might lie still, dreaming.

  • From Birthday Girl (2018)

    Sin embargo, detengo ese pensamiento inmediatamente y comienzo a meter la cabeza, pero vislumbro a Kyle Cramer, el vecino de al lado, de pie en el balcón de su dormitorio. Baja la mirada hacia Jordan, observándola bailar. Aprieto los dedos alrededor del marco de la ventana. Imbécil. Probablemente sus hijos están en la casa, y está mirando lascivamente como un jodido pervertido. Intento pensar en que prácticamente estoy haciendo lo mismo, pero siento una urgencia protectora de conseguir un arma o algo. Esta no va a ser tu niñera, idiota. De repente el cortacésped se detiene, y giro hacia Jordan justo a tiempo para verla caminar hacia el borde de la piscina, respirando pesadamente y empapada en sudor. Se aparta el cabello del rostro, respira profundamente y luego da un paso, cayendo en la parte profunda de la piscina y hundiéndose, con ropa y todo. Dejo de respirar. Hace calor. Cerca de los treinta y dos grados y necesita refrescarse. Pero muevo la mirada hacia Kyle mientras inclina la barbilla, intentando conseguir un mejor vistazo. Entonces Jordan resurge a la superficie, flotando de espaldas y descansando allí, su camiseta moldeada a su cuerpo como una segunda piel. Duros, pequeños puntos señalan al cielo por debajo de su camiseta y veo una sonrisa curvarse en los jodidos labios de él. —Maldito infierno —siseo entre dientes. Volviendo a meter la cabeza en la habitación y cerrando la ventana de golpe. Dejando la habitación, salgo rápidamente al pasillo y bajo corriendo las escaleras. Moviéndome por la cocina, atravieso la lavandería y salgo por la puerta trasera. Jordan está nadando junto al borde de la piscina de nuevo, saliendo. Alzo la mirada para ver a Kyle observando mientras ella sale, su ropa aplastada contra su cuerpo y el agua corriendo por cada centímetro disponible de su piel. Él desliza su mirada hacia mí y le enseño mi dedo medio. Simplemente se ríe y sacude la cabeza, regresando a su jodida casa. Jordan toma su cabello, pasándoselo por su hombro y escurriéndolo. Bajo la mirada por sus piernas, donde el agua se desliza por sus tonificados muslos y sus pantalones cortos mezclándose con su trasero. Me enderezo, poniendo una expresión dura. —Jordan —la llamo. Se gira, mirándome, y duda solo un momento antes de dirigirse hacia mí. Debe tener alguna idea de que no está completamente presentable ahora mismo, porque cruza los brazos sobre su pecho. —Pensé que le había dicho a Cole que cortara el césped. —Intento esconder el gruñido construyéndose en mi pecho. Asiente y toma su agua fría de la mesa del césped. —Mientras se haga, ¿cierto? —Y luego me mira, preguntando—: ¿Estoy haciendo un mal trabajo? —Por supuesto que n-no —contesto rápidamente, odiando lo rápido que me hace sentir como un estúpido desagradecido—. Se ve bien, pero ya estás haciendo suficiente. Más que suficiente. Él tiene el trabajo del césped. Puede encontrar el maldito tiempo.

  • From Birthday Girl (2018)

    Una hora después, entro en Grounders y ya veo la multitud del almuerzo llenando las mesas y el bar. Un par de camareros vestidos con sus jeans, camisas ajustadas y pequeños mandiles llevan platos a los motociclistas que se detienen para descansar durante sus carreras del domingo y los cazadores que vienen de sus excursiones matutinas. El bar está lleno de veteranos que parecen haber dormido vestidos la noche anterior, y las luces fluorescentes hacen que todo se vea sucio a pesar del olor a Pine-Sol escociéndome la nariz. Las suelas de mis botas de trabajo se pegan al suelo con cada paso que doy por la habitación. Nunca he entendido el atractivo de este lugar o por qué ha durado tanto. Veo a Jordan en el otro extremo de la barra, su puño cubierto con una toalla blanca y enterrado en un vaso mientras lo seca. No estaba seguro de que estuviera aquí, pero cuando no está en la casa, es aquí donde está. Todavía lleva la misma ropa de anoche cuando la vi salir, y un bostezo se extiende por su rostro. Su cabello está atado en una coleta alta, y sus labios rosados con un toque de lápiz labial. Estaba bonita ayer. Esta mañana, mi sospecha está desdibujando todo. De repente, tengo veinte años nuevamente y estoy preguntándome dónde estuvo la madre de Cole toda la noche. Pero Jordan no es así. Es una buena chica. Simplemente, no tiene sentido que haya dicho que estaba con Cole cuando no era así. A menos que estuviera metida en algo que no debería. No quiero que Cole pase por eso con Jordan. No como lo hice con su madre. ¿Qué pasa si la deja embarazada y se queda atascado, tratando con una persona así? No quiero que se quede solo para siempre, porque cree que no es suficiente para ella. Me obligo a calmar mi respiración. Estoy sacando conclusiones. Relájate. Ella me ve acercándome, y sus ojos se iluminan un poco. Abre la boca para decir algo, pero hablo primero. —¿Estás bien? —pregunto—. ¿Tuviste una buena noche? Ladea la cabeza, titubeando un poco. —Um, sí, supongo. Así que, nada malo pasó entonces. Está en una sola pieza y parece feliz. —¿Tú y Cole se divirtieron? —presiono, y mi pulso comienza a acelerarse. Deja caer su cabeza evitando mis ojos mientras coloca el vaso debajo de la barra. —Sí. —Asiente. Y tenso mi mandíbula, mi temperamento se eleva. Acaba de mentir otra vez. —Sí, Cole cree que nunca te recogió. —Pongo mis manos en la barra y me apoyo—. Dice que uno de sus amigos te recogió, pero no te vio el resto de la noche, y no regresaste a casa. Me mira, sonrojándose. —Um... Sí, es... yo... yo estaba... Tartamudea, nerviosa, y me quedo allí esperando la explicación simple y fácil que sé que vendrá, pero... No es así.

  • From Best Erotica & Sexual Deviance Narratives Ever Written (2024)

    She said: ‘You look upon everything as a sham. You would kill a person and say he was shamming. Now I understand you. That is what you want to do.’ ‘Oh, if you were only dead!’ I cried. “I remember how that terrible phrase frightened me. Never had I thought that I could utter words so brutal, so frightful, and I was stupefied at what had just escaped my lips. I fled into my private apartment. I sat down and began to smoke. I heard her go into the hall and prepare to go out. I asked her: ‘Where are you going? She did not answer. ‘Well, may the devil take you!’ said I to myself, going back into my private room, where I lay down again and began smoking afresh. Thousands of plans of vengeance, of ways of getting rid of her, and how to arrange this, and act as if nothing had happened,—all this passed through my head. I thought of these things, and I smoked, and smoked, and smoked. I thought of running away, of making my escape, of going to America. I went so far as to dream how beautiful it would be, after getting rid of her, to love another woman, entirely different from her. I should be rid of her if she should die or if I should get a divorce, and I tried to think how that could be managed. I saw that I was getting confused, but, in order not to see that I was not thinking rightly, I kept on smoking. “And the life of the house went on as usual. The children’s teacher came and asked: ‘Where is Madame? When will she return?’ “The servants asked if they should serve the tea. I entered the dining-room. The children, Lise, the eldest girl, looked at me with fright, as if to question me, and she did not come. The whole evening passed, and still she did not come. Two sentiments kept succeeding each other in my soul,—hatred of her, since she tortured myself and the children by her absence, but would finally return just the same, and fear lest she might return and make some attempt upon herself. But where should I look for her? At her sister’s? It seemed so stupid to go to ask where one’s wife is. Moreover, may God forbid, I hoped, that she should be at her sister’s! If she wishes to torment any one, let her torment herself first. And suppose she were not at her sister’s. “Suppose she were to do, or had already done, something. “Eleven o’clock, midnight, one o’clock. . . . I did not sleep. I did not go to my chamber. It is stupid to lie stretched out all alone, and to wait. But in my study I did not rest. I tried to busy myself, to write letters, to read. Impossible! I was alone, tortured, wicked, and I listened.

  • From Going Clear (2013)

    Haggis was especially disturbed by the way the church’s Freedom magazine had responded to the newspaper’s revelations. It included a lengthy annotated transcript of conversations that had taken place prior to the publication of the series between the Times reporters, Joe Childs and Thomas C. Tobin, and representatives of the church, including Tommy Davis and Jessica Feshbach, the two international spokespersons for the church. In the Freedom account, the names of the defectors were never actually stated, perhaps to shield Scientologists from the shock of seeing familiar figures such as Marty Rathbun and Amy Scobee publicly denouncing the organization and its leader. Rathbun was called “Kingpin” and Amy Scobee “The Adulteress.” At one point in the conversation, Davis had told reporters that Scobee had been expelled from the church because she had had an affair. The reporters responded that she had denied any sexual contact outside her marriage. “That’s a lie,” Davis told them. Feshbach, who carried a stack of documents, then said, “She has a written admission [of] each one of her instances of extramarital indiscretions.… I believe there were five.” When Haggis read this, he immediately assumed that the church had gotten its information from auditing sessions.6 He was inflamed. “A priest would go to jail before revealing secrets from the confessional, no matter what the cost to himself or his church,” he wrote. “You took Amy Scobee’s most intimate admissions about her sexual life and passed them on to the press and then smeared them all over the pages of your newsletter!…This is the woman who joined the Sea Org at 16! She ran the entire celebrity center network, and was a loyal senior executive of the church for what, 20 years?” He added that he was aware that the church might do the same to him. “Well, luckily, I have never held myself up to be anyone’s role model.” Haggis concluded: The great majority of Scientologists I know are good people who are genuinely interested in improving conditions on this planet and helping others. I have to believe that if they knew what I now know, they too would be horrified. But I know how easy it was for me to defend our organization and dismiss our critics, without ever truly looking at what was being said; I did it for thirty-five years.… I am only ashamed that I waited this many months to act. I hereby resign my membership in the Church of Scientology. AT THE TIME Haggis was doing his investigation, the FBI was also looking into Scientology. In December 2009, Tricia Whitehill, a special agent from the Los Angeles office, flew to Florida to interview former members of the church at the bureau’s office in downtown Clearwater, which happens to be directly across the street from Scientology’s spiritual headquarters. Tom De Vocht, who spoke to Whitehill then, got the impression that the investigation had been going on for quite a while.

  • From Birthday Girl (2018)

    Sin embargo, detengo ese pensamiento inmediatamente y comienzo a meter la cabeza, pero vislumbro a Kyle Cramer, el vecino de al lado, de pie en el balcón de su dormitorio. Baja la mirada hacia Jordan, observándola bailar. Aprieto los dedos alrededor del marco de la ventana. Imbécil. Probablemente sus hijos están en la casa, y está mirando lascivamente como un jodido pervertido. Intento pensar en que prácticamente estoy haciendo lo mismo, pero siento una urgencia protectora de conseguir un arma o algo. Esta no va a ser tu niñera, idiota. De repente el cortacésped se detiene, y giro hacia Jordan justo a tiempo para verla caminar hacia el borde de la piscina, respirando pesadamente y empapada en sudor. Se aparta el cabello del rostro, respira profundamente y luego da un paso, cayendo en la parte profunda de la piscina y hundiéndose, con ropa y todo. Dejo de respirar. Hace calor. Cerca de los treinta y dos grados y necesita refrescarse. Pero muevo la mirada hacia Kyle mientras inclina la barbilla, intentando conseguir un mejor vistazo. Entonces Jordan resurge a la superficie, flotando de espaldas y descansando allí, su camiseta moldeada a su cuerpo como una segunda piel. Duros, pequeños puntos señalan al cielo por debajo de su camiseta y veo una sonrisa curvarse en los jodidos labios de él. —Maldito infierno —siseo entre dientes. Volviendo a meter la cabeza en la habitación y cerrando la ventana de golpe. Dejando la habitación, salgo rápidamente al pasillo y bajo corriendo las escaleras. Moviéndome por la cocina, atravieso la lavandería y salgo por la puerta trasera. Jordan está nadando junto al borde de la piscina de nuevo, saliendo. Alzo la mirada para ver a Kyle observando mientras ella sale, su ropa aplastada contra su cuerpo y el agua corriendo por cada centímetro disponible de su piel. Él desliza su mirada hacia mí y le enseño mi dedo medio. Simplemente se ríe y sacude la cabeza, regresando a su jodida casa. Jordan toma su cabello, pasándoselo por su hombro y escurriéndolo. Bajo la mirada por sus piernas, donde el agua se desliza por sus tonificados muslos y sus pantalones cortos mezclándose con su trasero. Me enderezo, poniendo una expresión dura. —Jordan —la llamo. Se gira, mirándome, y duda solo un momento antes de dirigirse hacia mí. Debe tener alguna idea de que no está completamente presentable ahora mismo, porque cruza los brazos sobre su pecho. —Pensé que le había dicho a Cole que cortara el césped. —Intento esconder el gruñido construyéndose en mi pecho. Asiente y toma su agua fría de la mesa del césped. —Mientras se haga, ¿cierto? —Y luego me mira, preguntando—: ¿Estoy haciendo un mal trabajo? —Por supuesto que n-no —contesto rápidamente, odiando lo rápido que me hace sentir como un estúpido desagradecido—. Se ve bien, pero ya estás haciendo suficiente. Más que suficiente. Él tiene el trabajo del césped. Puede encontrar el maldito tiempo.

  • From Birthday Girl (2018)

    Debería estar en la maldita cárcel después de lo que me hizo, y no lo está, porque hace dos años, estaba asustada y era patética. Ojalá alguien lo lastimara. Y aún mejor si ese alguien resultara ser yo. Cole se acerca mientras sus amigos caminan alrededor, conversando con personas que conocen. Sube la partición y viene detrás de la barra, con una mirada de disculpa en su rostro mientras se acerca por detrás, rodeándome la cintura con sus brazos. —¿Qué estás haciendo? —pregunto, mientras limpio el interior de un vaso con una toalla. Lo siento encogerse de hombros. —No te he visto. Solo te extrañé. Suelto una carcajada, tratando de relajar mi cuerpo rígido. —Estoy bien. No tienes que preocuparte por mí en el trabajo. Acaricia mi cuello, y ambos sabemos que solo está preocupado porque Jay está aquí. Pongo mi mano sobre la suya, sintiendo la pequeña cicatriz en su pulgar, e inhalo su aroma limpio. Se ve fresco y guapo, mucho mejor que esta mañana. Nadie puede librarse de una resaca como él. —Sabes, es malo para los negocios si el novio anda por ahí —advierte Shelley, acercándose al frente de la barra y dejando una bandeja con vasos. Shel se imagina a sí misma como la dueña del bar en la película Coyote Ugly. “Debes parecer disponible, pero nunca estar disponible” o algo así. El problema es que este es un pequeño bar en un pueblo pequeño, por lo que, de cualquier forma, las propinas no establecerán ningún récord. Ya sea que mi novio esté aquí o no. Cole acaricia mi cuello, y sonrío, sintiéndome segura contra la pared de su cuerpo. Las voces de sus amigos llegan a medida que el nivel de ruido aumenta en la sala, y miro el reloj, viendo que es casi medianoche. Y es miércoles. Cole tiene trabajo por la mañana. Tomo aliento, girando la cabeza para mirarlo. —Sabes, realmente no podemos permitirnos perder esas horas hoy —le digo. Y si sale esta noche, es probable que no vaya mañana y pierda más dinero. Aún tenemos facturas del antiguo departamento que deben pagarse, y haré mi parte justa, pero más le vale que ayude. Si falta otro día, me pondré furiosa. Pero solo me mira pensativo. —No soy estúpido, cariño —me asegura—. Ya sé todo lo que quieres decirme, ¿de acuerdo? —Y sabes que tienes mucha suerte de tener tu licencia, ¿verdad? —Lo molesto más. Lo último que necesitamos es un accidente estando ebrio en su historial, y tienta al destino constantemente. Especialmente después de todo lo que sucedió. ¿Cómo puede ser tan descuidado? Bajo la mirada a nuestras cicatrices de nuevo, recordando. —¿Qué haría sin ti? —dice, su aliento me hace cosquillas en la oreja. Me alejo. —Probablemente lavarías tu propia ropa. Pero solo se ríe, apretando su agarre en mí. —Lo siento, soy un perdedor. —No siempre lo has sido. Arquea una ceja ante mis palabras y me acorrala contra la barra, con una sonrisa en sus labios.

  • From Summer Sisters (1998)

    “We’ll be home by ten-thirty,” Lamb told them, “eleven at the latest. We’ll talk about this tomorrow, okay?” Tomorrow her world would come apart. Goodbye scholarship. Goodbye magic summers. Tomorrow it would all be over. As soon as they were gone Gus let out a long, low whistle. “Trouble in River City.” Daniel said, “Six months. I give them another six months and she’ll be out of here.” “Sounds good to me,” Caitlin said. “Listen you little bitch …” Daniel grabbed her and spun her around. “You’re the reason she’s miserable!” “Like hell I am!” “Get your slimy paws off my sister,” Sharkey snapped, coming up behind Daniel. Daniel reeled. “Stay out of this, Sharkolater! ” Gus stood close, ready to spring into action if necessary. For a moment he and Vix looked into one another’s eyes. DanielHE HATES WHAT this family is doing to his mother. If they think he’s going to stand by while they destroy her, they’re wrong! Tomorrow he’ll go to her, pledge his loyalty, tell her whatever she decides to do, he’ll stick by her. She doesn’t have to worry. They’ll be okay. They don’t need Lamb or his money or his repulsive kids. SharkeyGOTTA GET THEM out of here before all hell breaks loose. Before Daniel really loses it and chops up something besides lettuce. Come on … come on , he tells the girls, ushering them out of the house and into his truck. He drives into Oak Bluffs. For the first time he can remember the yakkers keep their mouths shut. Nobody wants to think what this could mean. Not even his sister. He gets lucky, finds a place to park on Circuit Ave. and leads them up to the pizza place. He hopes he has enough cash on him. He’ll tell them they can each order a slice. That’s it. A slice and a soda. [image file=Image00006.jpg] BEFORE THEY EVEN PUT in their order they heard raised voices and turned to see Bru sitting at a small table up front, arguing with a redheaded girl. She pushed her chair away from the table. “That’s it …” she shouted through her tears. “Fini, finis, finito . Get it? It’s over in any language!” “Calm down, would you?” Bru said. “The whole fucking place is listening.” Which was true. The redhead grabbed her mug of beer, lifted it, and tossed it in Bru’s face. “Grow up!” she cried before storming out of the restaurant. For the rest of her life, every lovers’ quarrel would remind Vix of this night, this night when anger crackled in the air. She vowed then and there no guy would ever make her feel that bad. PART TWO Rapture 1982–1983 15ALL HER LIFE she’d dreamed of being seventeen, like the Dancing Queen. And now she was, or would be very soon. On July Fourth she and Caitlin were singing along with Debbie Harry as they cruised up island in Caitlin’s rusted red pickup.

  • From Birthday Girl (2018)

    —Está bien —me asegura—. Solo es un corsé, Pike. —Todos te están mirando. Asiente, sonriendo sarcásticamente. —Ese es el punto. —Jordan. —Suspiro, intentando susurrar mientras me aprieto para rodear a un anciano en la barra—. Este es un pueblo pequeño. ¿Qué pasa si tu padre entrara? —No viene aquí —dice, cerrando el cajón de la caja registradora y mirándome finalmente—. Y normalmente tú tampoco. —Un rubor cruza sus mejillas—. Además, no soy estúpida. No tomaría parte en algo que creyera que me humillará. Se da vuelta y entrega el cambio al cliente, pero él le hace señas para que se lo quede. Sonríe y se da la vuelta, dejando caer los billetes en un recipiente ya desbordado. —¿Qué siquiera estás haciendo aquí? —dice, comenzando a mezclar otra bebida—. Pensé que no vendrías a la despedida de soltero, porque... —deja la botella y hace comillas en el aire mientras imita mi voz gruñona—, tiene que haber al menos una persona sobria en el trabajo mañana. Arqueo una ceja hacia ella. No sueno así. Metiendo mi mano en mi bolsillo, saco el volante y lo empujo sobre la barra hacia ella. Se queda quieta y su rostro palidece. —¿Dónde encontraste eso? Lo agarra y lo tira en algún lugar debajo de ella. A un bote de basura, probablemente. Tomando una servilleta, la coloca frente a un cliente y le da la bebida fresca que acaba de preparar. —Si necesitas dinero —le digo mientras se gira para marcar un pedazo de papel—. Te prestaré lo que sea que necesites, ¿de acuerdo? Y se detiene, moviendo lentamente sus ojos hacia mí. Su mirada se agudiza, enojada y parece como si quisiera gritarme, pero no lo hace. En cambio, se da la vuelta rápidamente, camina hacia el otro lado de la barra y atraviesa la partición, girándose solo lo suficientemente rápido para hacerme un gesto con el dedo para seguirla antes de volverse a girar y dirigirse por el pasillo.

  • From Birthday Girl (2018)

    Uno de los amigos de Ryan le da un codazo. —¿Ella es la que es desnudista? Aprieto mis dedos alrededor de la caja. Resopla, casi escupiendo su cerveza. —No, hombre. Esa es la otra. —Pero entonces sus ojos van hacia Jordan, moviéndose de arriba abajo con una sonrisita—. Aunque, esta también puede bailar un poco. Todos se ríen y siento un bulto subiendo por mi garganta como un gruñido. Tranquilizándome, me volteo y abro la puerta para Jordan, obligándola a entrar. Debo ser más indulgente. No es como si yo no fuera el ocasional idiota de tiempo en tiempo mientras crecía. ¿Cómo demonios sabe cómo baila? Me doy una sacudida mental y respiro profundamente. Deja su mierda y ve a casa. No es mi problema. Esta es su decisión. Y si yo fuera ella, habría hecho lo mismo. Estoy realmente orgulloso de mí. No es ajena a mis exabruptos o mis demandas prepotentes y me estoy manteniendo asombrosamente callado, dado el hecho que odio este vecindario y toda esta situación está desgastando mis engranajes. Puedo aguantarlo durante cinco minutos más, ¿cierto? Y si lo hago, quizás entonces me premiaré con Dairy Queen de camino casa por mantener mi boca cerrada por una vez. Su padre, Chip, está desmayado en un sillón reclinable a la izquierda, la televisión reproduciendo alguna serie en un volumen bajo, mientras un par de mujeres están sentadas en la mesa de la cocina a la derecha. Están fumando cigarrillos con latas de cerveza frente a ellas. El equipo de sonido de un auto resuena a la distancia y unos pocos petardos de pólvora explotan afuera a nuestro alrededor. —¿Necesitan ayuda? —pregunta una señora de cabello oscuro desde la mesa. Levanta su cerveza, tomando un trago y dándome apenas algo de atención. Jordan sacude su cabeza y se desvía hacia la cocina, alrededor de las señoras en la mesa. No nos presenta y ciertamente no me importa si esta señora no lo hace. Su hija o su hijastra, viene a casa con un hombre que nunca has visto ¿y eso no hace que le hagas al menos una pregunta? Asumo que es su madrastra, de cualquier forma, ya que tiene los mismos ojos pequeños y cafés del chico de afuera. Inhalo el olor a desinfectante mezclado con un toque de burritos y tierra húmeda, como si algo se hubiera mojado por la lluvia o estuviera pudriéndose en

  • From Birthday Girl (2018)

    —No. —Bosteza y se pasa la mano por el cabello—. Había bebido demasiado, así que envié a uno de mis amigos para que la recogiera y la trajera a casa. Probablemente salió a trotar y no te diste cuenta. Me quedo allí, tratando de reconstruir mi conversación con ella la última noche mientras Cole se dirige escaleras arriba. Así que, cuando hablé con ella anoche, no estaba con Cole. No estaba con él en absoluto. Y no ha estado en casa. Su cama todavía está hecha. Cole se dirige al piso de arriba, y grito detrás de él, recordando. —¡Usa mi baño! Trabajaré un poco más en el suyo y el baño principal tiene la única otra ducha en la casa. Regreso a la cocina, todavía pensando. ¿Por qué ella mentiría sobre eso? Si se quedó con un amigo, su hermana, lo que sea... está bien. Pero me dejó creer que ella y Cole estaban juntos, que es la razón por la que llamé, para asegurarme que los dos estuvieran bien. Envié a uno de mis amigos para que la recogiera y la trajera a casa. Sí, tu amigo no la trajo a casa. Podría haberme preocupado, pero mintió por una razón. Y a pesar de lo mucho que me gusta Jordan, no puedo evitar los viejos sentimientos cerniéndose en mi interior, que hace mucho no siento. No me gusta que me mientan. Especialmente las mujeres. Una hora después, entro en Grounders y ya veo la multitud del almuerzo llenando las mesas y el bar. Un par de camareros vestidos con sus jeans, camisas ajustadas y pequeños mandiles llevan platos a los motociclistas que se detienen para descansar durante sus carreras del domingo y los cazadores que vienen de sus excursiones matutinas. El bar está lleno de veteranos que parecen haber dormido vestidos la noche anterior, y las luces fluorescentes hacen que todo se vea sucio a pesar del olor a Pine-Sol escociéndome la nariz.

  • From Birthday Girl (2018)

    Fuerzo una tensa sonrisa, esperando que disfrace mi furia interior. —Sí. Lo haré. Gracias. Cuelgo y cierro los ojos, obligándome a tranquilizarme. Él se fue. Sin decirme nada. Simplemente me dejó esperando aquí. Pestañeo para alejar las lágrimas, negándome a sentirme herida. Me preocupé por él y follé con él, pero no lo amo y claramente a él le importo una mierda. Obtuvo lo que quería. Toda la posesividad, la necesidad de vigilarme y protegerme solo fue para tenerme aquí, así podría meterse en mis bragas. Se resistió porque se sentía mal, pero simplemente estaba ganando tiempo para convencerse. Llevarme a la cama siempre fue el plan. Ahora que ha tenido su pedazo de trasero se quitó el problema de encima, y caray, puede que April también esté en Red’s esta noche, y pueden retomarlo donde lo dejaron. Gruño, pateando una silla. Eso no me sucede a mí. Ya no más. Se termina ahora. Tomo el teléfono y llamo a Cam, recordando qué noche es. —Hola, ¿qué sucede? —responde. Curvo los labios, sintiéndome repentinamente audaz. —Siento que quiero ver mi primer concurso de camisetas mojadas. Jadea, luego chilla en el teléfono. —¡Sí!

In behavioral science